Miércoles Mudo – Flores en primavera

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“Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

Que se pare el mundo

¿Alguna vez has pensado: “Paren el mundo, me quiero bajar”?

Yo si… y me doy cuenta de que entre más “crezco”, más lo pienso! Me ganan la prisa, la rutina, los pendientes… Hay días en los que no me dan las 24 horas para todo lo que tengo que hacer. Aún tengo pendiente mi post del cumpleaños 35. Ya voy para los 35 y un mes y aún no tengo tiempo de recopilar todo lo que este cumpleaños me ha hecho pensar…

Pero me estoy desviando.

Hace unas semanas tuve que viajar por trabajo de la Ciudad de México a Acapulco. Por circunstancias de la vida y los presupuestos, me fui en coche, lo cual significa 4 horas de carretera de ida y 4 más de regreso, el mismo día.

A la ida dormí todo el camino. Sobre todo porque salimos a las 4 de la mañana y a esa hora no hay quien reaccione (mucho menos yo). Pero al regreso, como es mi costumbre, no hubo forma de quedarme dormida. Durante un buen rato, dediqué el tiempo a una plática deliciosa con una de mis amigas que iba en el viaje. Cuando ella se quedó dormida, yo me puse a pensar en un millón de pendientes del trabajo, de la casa, cómo estarían mis hijas, tengo que comprar acondicionador… y en algún momento, hice conciencia: “tengo por lo menos dos horas de paisajes y silencio por delante.” Dejé los pendientes, cerré los ojos y escuché el sonido de la carretera, tomé fotos del paisaje, hice notas para este post y me di cuenta de que hay muchos momentos en los que si se para el mundo.

Se para el mundo cuando, por ejemplo, puedo platicar dos horas seguidas con mi amiga en el coche! Se para cuando paso un ratito observando a mis hijas jugar. Y cuando a veces, las abrazo y ellas me dan un beso. Y cuando me meto a la regadera y, por un momento, siento el agua calientita. Hasta en la oficina el mundo se para de pronto con la primera taza de café en la mañana. O al arrullar a mis bebés, al pasar ese ratito con cada una y sentirlas cómo se van quedando dormidas. O cuando me siento con mi esposo a comer una cenita rica que preparé con mucho antojo. Y cuando llega uno de mis momentos favoritos de siempre y me acuesto a dormir, me abrazo a mi esposo y pasamos unos minutos así, abrazados, antes de dormirnos.

Tal vez no sea el mundo el que se detenga, sino yo. Y qué rico es hacer conciencia a veces de esos minutitos en los que me doy permiso de bajar la marcha, disfrutar y valorar todas las bendiciones que tengo y esta maravillosa vida que estoy viviendo.

Miércoles Mudo – Templo en Camboya

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“Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

#cadenaderetos – La Espiritualidad en Fotos

Voy tarde, como siempre, pero para celebrar el aniversario de Soy la mamá de Nico, me encantó participar en su cadena de retos, en la que nos ha pedido intercambiar temas para reflejarlos en fotos.

La hermosa La Morada de Nieves me asignó el tema Espiritualidad. Debo confesar que al principio me dieron un poco de nervios porque la espiritualidad es tan “abstracta” y personal, que pensé que no sería fácil retratarla. Pero entonces me llego la inspiración…

La espiritualidad es mu íntima y personal; es nuestra manera de conectar con lo que creemos, sea lo que sea. Se ha relacionado mucho con la religión, porque es una de las maneras para conectar con nuestro espíritu, pero creo que no es la única. El contacto con la naturaleza, por ejemplo es uno de los caminos más directos y hermosos para tocar nuestra espiritualidad.

Así que aquí van mis 14 fotos, tomadas por mi y que representan Espiritualidad. Verán muchas de mi luna de miel en Asia, en países como Indonesia y Tailandia, en donde me he sentido muy muy cerca de este sentimiento de espiritualidad. Por supuesto, no pueden faltar mis hijas, que son quienes más me han acercado a reencontrarme conmigo misma y mi espíritu.

Gracias a La Morada de Nieves por este hermoso tema, gracias a Tania por este reto que nos da la oportunidad de ver las cosas desde otro punto de vista y gracias a Mami También Sabe, quien aceptó mi reto y retrató de manera hermosa el tema “ilusión”. No se lo pierdan!

Lo que no escribo en el blog

Cuando uno inicia esta aventura de escribir regularmente, el chip cerebral cambia y se pone en modo “desarrollo de temas”; casi cualquier cosa puede ser fuente de inspiración… Si a eso le agregamos un par de bebés sanas, hermosas, sonrientes y llenas de energía, el cerebro gira demasiado rápido y uno quisiera tener conectado el teclado a los pensamientos.

Los momentos cotidianos son siempre temas que pueden escalar y convertirse en posts. Sé que empecé a pensar en modo bloggera cuando estoy redactando la idea en mi cabeza y pensando en la foto que irá acompañando el texto y el texto que podría acompañar a la foto, todo mientras me estoy bañando o empacando la pañalera.

Sin embargo, hay muchos, muchísimos momentos que aún guardo solo para mi. En especial por la noche, cuando paso un ratito a solas con cada una de mis hijas, con la luz apagada, música suave de fondo y mirándolas tomar su leche y quedarse dormidas. Sus miradas, sus gestos y esa sensación de quietud y de paz no podría describirla con palabras, porque se quedarían muy cortas, así que se queda entre ellas y yo, creando un lazo silencioso pero tan fuerte que espero que para ellas dure toda la vida, como sé que durará para mi. Para eso no necesito del blog…

Mi sopa

Desde hace unas semanas, tenia en la menta hacer una sopa de nopalitos, flor de calabaza y elote que probé en un restaurante y que me encanta.

Por alguna razón se me metió en la cabeza el hacer esta sopa y por un millón de razones no había podido. Ayer compré todos los ingredientes (bueno, el elote se me olvidó y lo robé flagrantemente de casa de mi mamá) y como una niña chiquita pensé en la sopa todo el día y en la emoción que me daba hacerla.

Todo se fue dando de manera milagrosa: las dos bebés llegaron dormidas de regreso de casa de mi mamá, así que las deposité gentilmente en su cuarto y literalmente corrí a la cocina. Así como me lo imaginaba, empecé a picar el nopal y en ese momento me di cuenta de que lo que realmente me emocionaba, además de la rica sopa que iba a cenar, era tener este espacio para hacer algo que yo quería; algo por y para mí.

“Nadie puede dar lo que no tiene” y estos momentos, aunque sean pequeñitos de algo para uno, son vitales cuando hay que dar mucho, mucho amor durante el día (y la noche). Ser mamá es darte toda, así que a veces hay que retomar fuerzas de esas cosas que son importantes solo para nosotras.

A mi me encanta cocinar y últimamente tengo muy poco tiempo para hacerlo. Pensar en picar el nopal en cuadritos, en experimentar por primera vez con esta sopa que nunca había preparado y pensar en cómo me quedaría me daba mucha emoción. Era un ratito de consentir mis gustos y de darme amorcito a mi. Ya sea cocinando, tejiendo, cantando o lo que sea que te llene, es importante hacerlo de vez en cuando.

En medio de esta disertación y cuando apenas había cortado dos nopales, se despertó Andrea… y a los 5 minutos, también María José. Así que las senté en mi cocina, les expliqué lo que estaba haciendo y cociné en compañía de mis dos princesas. Me llené de mi misma y lo compartí con ellas, que son por quienes quiero mantenerme llena de amor para podérselos dar entero.

Por cierto, la sopa me quedó espectacular!

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Mi sopa 😉

Más momentos perfectos

Hace algunas semanas hable sobre momentos perfectos que se dan de manera inesperada, en medio de la cotidianidad. Aquel día fue mientras dormía a Andrea y hubo un segundo que me llenó de paz y de luz al verla dormir.

 

Una de las miles de cosas maravillosas que tiene el ser mamá de gemelas es el ser testigo del crecimiento simultáneo de dos perfectos seres humanos… Hoy, el momento perfecto me lo regaló Maria José.

Había terminado de darle el biberón de la noche y estaba tratando de que se durmiera. Mientras, Andrea ya se había quedado dormida en brazos de su papá… y María José empezó con su única y característica “risa-grito de emoción”, así que para que no despertara a la hermana, me la llevé a mi cuarto.

Estaba recostada con ella y de pronto me dio los brazos, asi que la cargué y la senté en mis piernas, con su carita a la altura de mi cara; me la acerqué y viéndola a los ojos le dije “Te amo”. En ese momento, como si supiera lo que le estaba diciendo, se rió, echó la cabecita hacia atrás, me rodeó el cuello con sus bracitos y me dió un beso… de esos besos de bebé, con boca abierta, sin dientes y con mucha saliva.

La abracé fuerte, fuerte, y ella repitió el abrazo y el beso, riéndose con la mejor risa del mundo. Así estuvimos diez minutos… riéndonos, abrazándonos y llenándonos de besos y de energía para empezar una nueva semana.

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La boda de mis hijas

Mi mamá me cuenta que cuando ella se casó, le decía a mi abuelita que no llorara porque no estaba pasando nada malo y se iban a seguir viendo. Mi abuelita solo le contestó que un día lo iba a entender. Tres años después, nací yo y cuando mi mamá me tenía en brazos, mi abuelita llegó a vernos, le dijo lo bonita que estaba ésta hermosa bebé (ejem, ejem) y le dijo: “Ahora imagínate el día que se vaya”. Una no entiende a su mamá por completo, hasta que se convierte en mamá.

Yo soy fan de las bodas, como les he contado en otras ocasiones y soy la invitada que llora en las misas y en el baile de la novia con su papá, aunque no la conozca. Soy la que le toma foto a la decoración, me emociono con la entrada de los novios… Disfruté tanto mi boda que he dicho mil veces que me volvería a casar mañana mismo.

Hace unas semanas fui a la boda de un amigo de mi esposo. Yo no conocía a los novios, pero como siempre, me emocioné mucho con todos los detalles porque además, la ceremonia y la fiesta fueron en un lugar precioso. Y entonces, apareció el video de los novios. No sé si esto se use en otros países, pero en México es muy común que antes de empezar el baile y la fiesta, se transmita un video que se preparó previamente con fotos de los novios desde que cada uno era chiquito hasta que se conocen, se enamoran y viven felices para siempre.

Este video fue diferente. No en el contenido, pero si en todo lo que me hizo sentir. Y me transporté en un flash forward… No a la boda de mis hijas, porque me hubiera soltado a llorar ahí en medio de la fiesta, pero si a una vida de momentos que apenas estoy empezando a recopilar en esta nueva y hermosa familia que formé con mi esposo y mis bebés.

Andrea y María José cumplieron 7 meses hace unos días. Me parece que Einstein basó su Teoría de la Relatividad en las experiencias de una nueva mamá, porque este tiempo me ha pasado igual de rápido que de lento. No puedo creer que ya pasaron 7 meses porque siento que ayer las traje a la casa y entramos con ellas del hospital a una casa llena de flores y de maletas, pero sobre todo, llena de ilusión y de nervios porque tenía a estos dos nuevos seres conmigo y no estaba muy segura de qué hacer con ellas… Al mismo tiempo siento que llevo años de tenerlas conmigo, todavía hay veces que no sé muy bien lo que estoy haciendo, pero por lo menos ya tengo un poco más de habilidades y no me imagino la vida ya sin ellas.

El video de la novia en cuestión me hizo darme cuenta de lo poquito que hemos vivido juntos, como familia. ¡Ni siquiera hemos celebrado su primer cumpleaños! Me imaginé todos los momentos que aún estar por venir en la vida que están iniciando: sus fiestas de cumpleaños, su escuela, sus amigos, las vacaciones y viajes que queremos regalarles, los momentos especiales que vamos a vivir en familia con sus abuelos, sus tíos, sus primos…

Acabo de tomar foto y video de su primera papilla de pollo con verduras… Faltan muchas mañanas de domingo, muchos sábados en familia y después, sabados en los que quieran irse con sus amigos y sus novios (gulp!).

Me imaginé miles de fotos de mis hijas creciendo, experimentando, aprendiendo y disfrutando. No pude evitar sentir un nudo en la garganta al hacer consciencia de que es un milagro tenerlas conmigo y poder ser testigo de esas vidas desarrollándose y brillando como ninguna otra.

7 mesesSolo puedo agradecer a Dios y a la vida por permitirme tenerlas hoy y pedirle que me permita crecer con ellas hasta el día que veamos juntas los videos de las fotos de sus propias bebés.