Las cosas que extraño de antes de ser mamá

Siempre soñé con ser mamá. Desde chiquita y luego al ir creciendo, ese era uno de mis más grandes sueños. Me imaginaba con mi bebé, arrullándolo, cambiándolo de ropita y abrazándolo.

Y entonces llegaron mis hijas y me enseñaron, como siempre digo, que los sueños se hacen realidad. Sólo que uno no sueña con claridad las cosas que no conoce, así que en esas fantasías que yo tenía sobre ser mamá no se incluía el arrullar a un bebé llorando de cólico o cambiar pañales (muy) olorosos… La maternidad real no es fácil, no es idílica y exige un millón de veces más de lo que cualquiera pudiera imaginarse al jugar con sus muñecas.

Ser mamá te llena de una fuerza indescriptible, te reboza el amor por todos lados… ¡y eso es lo que te hace sobrevivir! Porque, siendo sinceras, estás entregándote toda a este nuevo ser al que amas incondicionalmente y para siempre. Pero a veces, toda esta entrega y este vivir para las necesidades del otro puede ser agotador… Es horrible confesarlo, pero sí: hay una parte egoísta de mí que extraña algunas cosillas de cuando yo no era responsable de nadie más que de mí.

Dormir. Yo era una experta en el arte del sueño profundo. En fin de semana, yo podía, sin problema, dormir hasta la una de la tarde. ¿Siete de la mañana? ¡Eso era de madrugada! No solo eso, el sueño era profundo y reparador… porque no tenía los oídos atentos al llanto de nadie.

Comer. Yo disfruto comer; me encanta cocinar y comer rico. Y cuando eres mamá, hay pocas oportunidades para realmente sentarte a comer y disfrutar la comida porque hay cien cosas que te interrumpen, como cuatro manitas y 20 deditos metiendo la mano en tu plato. “Mamá, ¿qué es eso? ¡Quiero!” No importa que sea el mismo huevo con frijoles que recalentaste porque ellas no lo quisieron… si está en tu plato, ahora lo necesitan con urgencia. Otro rasgo egoísta: ¡confieso haber escondido chocolates, papas o dulces que de plano no quiero compartir!

Leer. Ese es uno de mis más grandes gustos y perdí la habilidad cuando me embaracé… mi mente estaba en otra parte. Ahora no hay tiempo, porque ¿quién puede sacar un libro y sentarse a leer con dos torbellinitos rondando por la casa? Y una vez que se duermen, el tiempo es para trabajar y correr a dormir lo más posible (léase inciso uno).

El Orden. Soy tantito freak del orden… Me pone muy mal el tiradero, me incomoda que las cosas estén fuera de lugar. Con un par de niñas en los Terribles Dos, he tenido que hacerme a la idea. Ese chiste de que tener un niño de dos años es que como prender la licuadora sin tapa, es 100% cierto. La casa permanece recogida únicamente durante el tiempo en el que ellas duermen. En cuanto se despiertan, no pasan ni 5 minutos cuando ya hay juguetes tirados, ropa regada y galletas desmoronadas… ¡qué velocidad!

Salir sin necesitar un mes de planeación. No me refiero a salir de fiesta (o bueno, un poco si)… extraño poder simplemente salir al salón de belleza sin tener que pedir (otra vez) de favor a mi mamá que cuide a las niñas. El poder de la decisión imprevista se acaba cuando hay que considerar en dónde pueden quedarse seguras y tranquilas las niñas mientras yo me hago manicure… El resultado: llevo seis meses sin hacerme manicure. Lo mismo pasa con el cine, o una cena con amigos. Lo que extraño es la posibilidad de tomar mis llaves y salir de mi casa sin media hora de preparativos.

Si, este es un post de egoísmo puro… O no, porque al final de cuentas estas son cosas que extraño, precisamente porque he dejado de hacerlas, en beneficio de un “bien mayor”, que son ellas: mis hijas. Llevo 3 años sin dormir de corrido, un año y medio compartiendo mi plato (y me quitaría lo que sea de la boca por dárselos a ellas, sin duda), he leído un solo libro en lo que va del año, he aprendido a relajarme (lo más posible) con el desorden; los planes con amigos deben agendarse con meses de anticipación y mis uñas se quedarán sin manicure un tiempo más. No importa, es por ellas…

Mi mamá dice que hay que aceptar las circunstancias, aunque no las aprobemos. Si, yo acepto que esta es una etapa, que el tiempo vuela y un día pronto podré volver a hacer cosas que antes no hacía. Otras cosas tardarán más, pero llegarán.

Es solo que a veces, hace falta desahogarse y escupirlo, ¿no?

Los “terribles dos”: la Edad Bipolar

Cuando te conviertes en mamá y pasas tus días en una neblina que yo llamo el Día de la Marmota, no crees que este ir y venir de pañales, desvelos y biberones terminará jamás… Pero un día, abres os ojos y te das cuenta de que dormiste 6 horas (casi sin interrupciones) y oyes a lo lejos una vocecilla que te grita desde su cuna: “Mamaaaaaá! Ven por miiiií!”

El tiempo pasa como un suspiro y de pronto te ves en medio de lo que muchos papás hemos escuchado y a lo que le tememos: Los Terribles Dos Años. Como todo en la maternidad, por más que te cuenten y te platiquen lo que va a pasar contigo y tu hijo, nunca estás preparada para el cuento en vivo.

Si, nuevas mamás: los dos años SON terribles.

Los dos años marcan el inicio de una nueva etapa en la que nuestros bebés ya no son bebés, pero tampoco son niños grandes. Ellos descubren su propia independencia, sus nuevas habilidades y capacidades… y quieren ponerlo todo en práctica, muy a pesar de los miedos y angustias de nosotras, sus madres primerizas. Esta es la “primera adolescencia”

¿Te acuerdas cuando tenías trece años y ni tú te aguantabas? ¿Cuando querías jugar a las muñecas y al mismo tiempo sentarte en la mesa de los adultos a platicar? ¿Cuando no encontrabas realmente tu lugar en este mundo? Pues tener dos años es lo mismo, pero sin vocabulario suficiente para expresar lo que les está pasando. Ellos ya no quieren ser tratados como bebés (solo cuando les conviene) pero tampoco tienen las habilidades tan desarrolladas como para dejarlos ir solos por el mundo, así que aquí arranca la lucha entre ellos y nosotros, sus temerosos padres.

IMG_2306Mis hijas tienen 2 años y 7 meses. Desde que apagaron sus velitas de Minion el día que cumplieron dos años, se les activó un chip interno que decía: “ahora somos grandes y poderosas”. Hemos vivido los “terribles dos” al cuadrado, como todo lo demás… y yo he descubierto en este tiempo que esta es, sin más ni más, la Edad Bipolar.

A Maria José sí le gustó el arroz frito... Esa es su señal de "thumbs up"

A Maria José sí le gustó el arroz frito… Esa es su señal de “thumbs up”

Claro que cada una tiene su propia personalidad y su propia forma de expresar esta bipolaridad, pero las dos tiene algo en común: así como pueden pasar del amor y los besos a las peleas y jalones de pelo, pueden reir y llorar en un momento. Así como un día pueden comer la sopita felices de la vida y decir “mmmm… ¡delishioso!”, al día siguiente hacen arcadas y escupen la misma sopita. Y así como el lunes amanecen sonriéndole al mundo, el martes no quieren saludar a nadie.

 

Andrea (el Pato) en Liverpool. Casual.

Andrea (el Pato) en Liverpool. Casual.

Las dos deciden qué se quieren poner… y hay algunas cosas en las que cedo. Como si Andrea decide irse de bata de pato y María José se lleva su disfraz de Mujer Maravilla al super… por mí, estamos bien. ¿Cuándo si no a los dos años de edad puedes hacer eso sin importarte el mundo? Claro que si la decisión es salir sin zapatos y calcetines, tengo que intervenir… y aguantar las lágrimas y gritos, hasta que se distraen con el primer bache de la calle o cualquier cosa similar.

¿Las palabras y frases características en estos meses?

¡NO, MAMÁ! – comodín para cualquier tema en los que ellas consideren que Mamá se está entrometiendo demasiado.

YO SOLITA – útil para subir y bajar las escaleras, lavarse los dientes, quitarse la ropa, abrocharse el cinturón de su sillita alta, comer la sopa…

QUIERO – paletas, galletas, dulces, chocolates, Huevitos Kinder, muñecas, papas, el desayuno, comida o cena de papá y/o mamá, tomarse el café de mamá

NO QUIERO – lo que mamá decide que van a desayunar (y que un día antes comieron sin duda), cortarse las uñas, tomarse la leche, subirse al carrito del super, irse a dormir…

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Y así como hay días difíciles, de berrinches, gritos y llanto, también hay muchos, muchos días de un amor inexplicable que lo llena todo. Así como me he llevado muchos “No, mamá!“, también he recibido miles de besos, abrazos apretados, muchos “baila conmigo“, muchos “te amo, mami” y mucho amorcito en el corazón al verlas platicar y quererse entre ellas.

 

Cada día, como desde el primer día que las tuve en brazos, IMG_3361estoy aprendiendo con ellas. La primera vez que María José me dijo, subida en una resbaladilla de McDonald’s, “vete a comer, mamá!”, me sorprendió, me sacó la lágrima y me hizo darme cuenta que ya no tengo a mis bebés y que yo también tengo que aprender a ser mamá de dos niñas… y soltarlas, poco a poco, para dejarlas crecer, ser independientes y seguras. Ahí estaré, siempre, para que cuando volteen y me necesiten, me tengan cerca.

De aniversario y propósitos

Hace unos días este espacio cumplió dos años y se ha vuelto una tradición personal el que mi post de aniversario incluya mis propósitos de año nuevo. Aunque ya vamos por el primer tercio del mes, aún estoy a tiempo, ¿no?

2015El 2014 fue un año de muchísimos cambios y aprendizajes en lo que se refiere a mi blog. En parte, le debo mi aprendizaje a BabyCenter, que con cada post me ayuda a crecer y aprender. Parece increíble, allá publico tres veces a la semana (desde ahora no se pierdan mis posts los martes, jueves y domingos) pero el haber cambiado el trabajo en la oficina por el de estar en mi casa con mis hijas, me da muchísimo menos tiempo para publicar en el blog personal. Tengo mil temas pendientes en lista de espera (mi manía por las listas se ha hecho legendaria) y cada vez se me ocurren nuevos temas que después no he podido desarrollar. Así que el primer propósito natural sería: “postear más en mi blog”. No puedo decir que será una promesa, pero lo tendré presente en cada tiempo “libre” que tenga.

Quiero hacer caso a las lecciones de mi vida y el segundo propósito es: “controlar menos”. Qué difícil… Esto no sé ni cómo lo voy a llevar a cabo, pero es importante para mi y mi salud mental. No tengo control del tiempo, de lo que hacen o no hacen los demás, de las circunstancias a mi alrededor… Así que voy a FLUIR y cada vez que me estrese porque las cosas no están saliendo como yo quiero, tomaré aire, lo soltaré y me preguntaré si es en realidad algo por lo que valga la pena agobiarme. Estoy segura de que el 90% de las veces, la respuesta será “no”.

2015 inicia con muchísimos proyectos a los que otras amigas blogueras me han invitado. Este es mi tercer propósito: “Implementar el proyecto profesionalización”. Aún no puedo dar tantos detalles, pero me da mucha ilusión el empezar estos planes, darles forma y llevarlos a cabo. Ya iremos viendo cómo se transforman en realidad. Parte de esto mismo será migrar este espacio a un host propio, darle más vida al fanpage de Facebook y hacer lo necesario para dar nuevos pasos en este mundo blogueril.

Este año tengo que volver al mundo corporativo y encontrar un trabajo fijo y que me devuelva la tranquilidad económica. Sé que eso significa sacrificar muchas cosas, pero el fin es por un bien mayor, así que ¡fuera culpas y a abrir la energía del trabajo!

Otro propósito que va en relación al anterior: “Voy a ahorrar”. Es un hábito que aprendí de mi papá y que por “angas o mangas” he tenido que dejar. Creo en el poder del ahorro y he comprobado su eficacia, así que… ¡así sea! Que con eso se empiecen a poner los cimientos de todo lo que quiero darles a mis hijas.

Este año voy a mantener el estilo de vida que empecé hace unos meses y que me han devuelto una Paola de hace 10 kilos. Esa decisión está solo en mi y ahora sé que tengo la fuerza de voluntad que siempre dije que no tenía. Así que menos azúcar y más ejercicio… (zaz, ya lo escribí; qué miedo)

Quiero volver a tener espacios, por pequeños o sencillos que sean, para mi. Y uno que extraño es la lectura. Propósito: “voy a volver a leer”. De hecho, este ya lo empecé y estoy a la mitad de mi primer libro del año. Unas páginas cada noche que me relajen y me regresen a ese mundo maravilloso de los libros. Quien quiera recomendarme algún título que valga la pena, ¡bienvenido!

foto 2Y los demás propósitos van de la mano de un menos control y un mayor disfrute de cada momento. Quiero reírme más, enojarme menos, aprovechar la increíble edad en la que están mis hijas y atascarme de todo el amor que tienen para dar; quiero abrazar más a mi esposo y platicar más con él de todo lo que pasa en nuestros días, nuestros planes y fantasías. Quiero regalarme espacios con mis amigas, con mis papás, mi hermana y todas las personas importantes en mi vida.

Quiero hacer de 2015 un año de alegría, de mucha salud, de entusiasmo, de ilusión, de proyectos completados, de proyectos iniciados y de abrirme a las posibilidades. Siempre llegan, sólo hay que recibirlas.

Retiro lo dicho

Cada vez que hay cambio de horario y tenemos que retrasar el reloj de vuelta al horario de invierno, yo me quejo. Si, perdón, ya se´que el horario lleva un millón de años cambiando, que hay razones políticas, econonómicas, sociales, religiosas, ambientales, etc., etc., etc., para ajustarnos cada seis meses con el mundo. Lo siento, no me importa… yo lo odio!

¿Que hay más luz a las 6 de la mañana? Si, gracias… a esa hora prefiero dormir con mis persianas blackout cerradas. Y cuando trabajaba en oficina, el sol y los pajaritos me traumaban aún más al entrar a mi cubículo sin ventana. No soporto que se haga de noche a las 6 de la tarde. Y cuando trabajaba era aún peor, porque salía de trabajar y ya era de noche! Se me acabó el día y las energías se fueron junto con el sol.

Así pues, sin importar el número de décadas que llevamos cambiando de horarios, yo lo odio.

O lo odiaba.

Y es que cuando uno se convierte en madre de gemelas y ve la oportunidad de tener una hora extra de relajación, puede incluso perdonar que no haya tanto sol por las tardes.

Mis hijas tienen un horario muy bien establecido (gracias a mi mamá que las acostumbró desde sus tres meses de edad), así que para ellas el reloj y la relatividad del tiempo les tiene sin un cuidado.

El domingo se despertaron a las 7 de la mañana (del nuevo horario). Y en mi mente pasó la idea: “Y si lo logro esta vez?” Así que adelanté toda la rutina del día una hora. La leche de la mañana, el desayuno, el baño, la siesta, la comida… todo lo adelanté una hora, manteniéndole a ellas el metabolismo en el mismo ciclo hasta que a las 8 de la noche para ellas ya eran las nueve: hora de dormir. ¡Y se durmieron!

No sé cuánto tiempo dure este sistema… Hoy lo hice igual y el resultado fue maravilloso. Yo salí del cuarto, con las dos dormidas a las 9:02 pm, con tiempo para cocinar una rica sopa para mañana, hacer de cenar, cenar con mi esposo, escribir… Es increíble lo que se gana con una hora.

Así pues, ¡bienvenido horario de invierno!

Miércoles Mudo – En las nubes

 

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Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

¡Feliz Miércoles!

 

Miércoles Mudo – Flores en primavera

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“Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

Que se pare el mundo

¿Alguna vez has pensado: “Paren el mundo, me quiero bajar”?

Yo si… y me doy cuenta de que entre más “crezco”, más lo pienso! Me ganan la prisa, la rutina, los pendientes… Hay días en los que no me dan las 24 horas para todo lo que tengo que hacer. Aún tengo pendiente mi post del cumpleaños 35. Ya voy para los 35 y un mes y aún no tengo tiempo de recopilar todo lo que este cumpleaños me ha hecho pensar…

Pero me estoy desviando.

Hace unas semanas tuve que viajar por trabajo de la Ciudad de México a Acapulco. Por circunstancias de la vida y los presupuestos, me fui en coche, lo cual significa 4 horas de carretera de ida y 4 más de regreso, el mismo día.

A la ida dormí todo el camino. Sobre todo porque salimos a las 4 de la mañana y a esa hora no hay quien reaccione (mucho menos yo). Pero al regreso, como es mi costumbre, no hubo forma de quedarme dormida. Durante un buen rato, dediqué el tiempo a una plática deliciosa con una de mis amigas que iba en el viaje. Cuando ella se quedó dormida, yo me puse a pensar en un millón de pendientes del trabajo, de la casa, cómo estarían mis hijas, tengo que comprar acondicionador… y en algún momento, hice conciencia: “tengo por lo menos dos horas de paisajes y silencio por delante.” Dejé los pendientes, cerré los ojos y escuché el sonido de la carretera, tomé fotos del paisaje, hice notas para este post y me di cuenta de que hay muchos momentos en los que si se para el mundo.

Se para el mundo cuando, por ejemplo, puedo platicar dos horas seguidas con mi amiga en el coche! Se para cuando paso un ratito observando a mis hijas jugar. Y cuando a veces, las abrazo y ellas me dan un beso. Y cuando me meto a la regadera y, por un momento, siento el agua calientita. Hasta en la oficina el mundo se para de pronto con la primera taza de café en la mañana. O al arrullar a mis bebés, al pasar ese ratito con cada una y sentirlas cómo se van quedando dormidas. O cuando me siento con mi esposo a comer una cenita rica que preparé con mucho antojo. Y cuando llega uno de mis momentos favoritos de siempre y me acuesto a dormir, me abrazo a mi esposo y pasamos unos minutos así, abrazados, antes de dormirnos.

Tal vez no sea el mundo el que se detenga, sino yo. Y qué rico es hacer conciencia a veces de esos minutitos en los que me doy permiso de bajar la marcha, disfrutar y valorar todas las bendiciones que tengo y esta maravillosa vida que estoy viviendo.

Mi propósito de año nuevo 2014

Hoy hace un año escribí: Mi propósito de año nuevo. Y no tenía idea del viaje que estaba por emprender en el camino del blogging cuando en esa primera entrada dije: “Quiero terapia gratuita; bienvenido al que quiera leerla”

El 2012 dí a luz, pero las experiencias del 2013 me convirtieron en mamá. Y además de eso, gracias a este espacio empecé a conocer a muchas otras mamás que estaban viviendo lo mismo que yo… Y empecé a relacionarme con este mundo mamás-bebés-blogs-redes sociales y a disfrutarlo muchísimo. Es la primera vez que cumplo un propósito de año nuevo y me alegra muchísimo que haya sido éste que me ha traido tantas cosas hermosas.

Nunca pensé que este gusto por las letras y por despepitar mis traumas me llevaría a colaborar con algo tan grande como BabyCenter… pero así fue. Y ahora, acabo de confirmar un contrato nuevo para 2014, publicando dos veces por semana! Muchísimas personas me han mandado mensajes o me han dicho que lo escribo las identifica y lo comparten. No hay nada más satisfactorio que saber que puedes llegar con tus palabras a las demás personas y materializar en la pantalla los sentimientos que están teniendo.

En este camino hacia el blogging “profesional”, dejé un poco abandonado este espacio personal. No hay tiempo para todo, obviamente. Pero mi propósito sigue firme: Quiero terapia gratuita. Así que ya sea por el blog en BC cada martes y domingo (no se lo pierdan, por favor) o en las ocasiones en que haya tiempo, espacio y cerebro para La New, aquí estaré. Hay muchas cosas por decir y cada día se suman más… espero tener la habilidad de plasmarlas aquí y compartirlas con quien quiera acompañarme.

Gracias por adelantado a quienes decidan hacerlo… ¡Que venga 2014, sus experiencias y sus aprendizajes!

portada fb 2014

Miércoles Mudo – ¡Hace un año!

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“Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

¡Feliz Miércoles!