Las cosas que extraño de antes de ser mamá

Siempre soñé con ser mamá. Desde chiquita y luego al ir creciendo, ese era uno de mis más grandes sueños. Me imaginaba con mi bebé, arrullándolo, cambiándolo de ropita y abrazándolo.

Y entonces llegaron mis hijas y me enseñaron, como siempre digo, que los sueños se hacen realidad. Sólo que uno no sueña con claridad las cosas que no conoce, así que en esas fantasías que yo tenía sobre ser mamá no se incluía el arrullar a un bebé llorando de cólico o cambiar pañales (muy) olorosos… La maternidad real no es fácil, no es idílica y exige un millón de veces más de lo que cualquiera pudiera imaginarse al jugar con sus muñecas.

Ser mamá te llena de una fuerza indescriptible, te reboza el amor por todos lados… ¡y eso es lo que te hace sobrevivir! Porque, siendo sinceras, estás entregándote toda a este nuevo ser al que amas incondicionalmente y para siempre. Pero a veces, toda esta entrega y este vivir para las necesidades del otro puede ser agotador… Es horrible confesarlo, pero sí: hay una parte egoísta de mí que extraña algunas cosillas de cuando yo no era responsable de nadie más que de mí.

Dormir. Yo era una experta en el arte del sueño profundo. En fin de semana, yo podía, sin problema, dormir hasta la una de la tarde. ¿Siete de la mañana? ¡Eso era de madrugada! No solo eso, el sueño era profundo y reparador… porque no tenía los oídos atentos al llanto de nadie.

Comer. Yo disfruto comer; me encanta cocinar y comer rico. Y cuando eres mamá, hay pocas oportunidades para realmente sentarte a comer y disfrutar la comida porque hay cien cosas que te interrumpen, como cuatro manitas y 20 deditos metiendo la mano en tu plato. “Mamá, ¿qué es eso? ¡Quiero!” No importa que sea el mismo huevo con frijoles que recalentaste porque ellas no lo quisieron… si está en tu plato, ahora lo necesitan con urgencia. Otro rasgo egoísta: ¡confieso haber escondido chocolates, papas o dulces que de plano no quiero compartir!

Leer. Ese es uno de mis más grandes gustos y perdí la habilidad cuando me embaracé… mi mente estaba en otra parte. Ahora no hay tiempo, porque ¿quién puede sacar un libro y sentarse a leer con dos torbellinitos rondando por la casa? Y una vez que se duermen, el tiempo es para trabajar y correr a dormir lo más posible (léase inciso uno).

El Orden. Soy tantito freak del orden… Me pone muy mal el tiradero, me incomoda que las cosas estén fuera de lugar. Con un par de niñas en los Terribles Dos, he tenido que hacerme a la idea. Ese chiste de que tener un niño de dos años es que como prender la licuadora sin tapa, es 100% cierto. La casa permanece recogida únicamente durante el tiempo en el que ellas duermen. En cuanto se despiertan, no pasan ni 5 minutos cuando ya hay juguetes tirados, ropa regada y galletas desmoronadas… ¡qué velocidad!

Salir sin necesitar un mes de planeación. No me refiero a salir de fiesta (o bueno, un poco si)… extraño poder simplemente salir al salón de belleza sin tener que pedir (otra vez) de favor a mi mamá que cuide a las niñas. El poder de la decisión imprevista se acaba cuando hay que considerar en dónde pueden quedarse seguras y tranquilas las niñas mientras yo me hago manicure… El resultado: llevo seis meses sin hacerme manicure. Lo mismo pasa con el cine, o una cena con amigos. Lo que extraño es la posibilidad de tomar mis llaves y salir de mi casa sin media hora de preparativos.

Si, este es un post de egoísmo puro… O no, porque al final de cuentas estas son cosas que extraño, precisamente porque he dejado de hacerlas, en beneficio de un “bien mayor”, que son ellas: mis hijas. Llevo 3 años sin dormir de corrido, un año y medio compartiendo mi plato (y me quitaría lo que sea de la boca por dárselos a ellas, sin duda), he leído un solo libro en lo que va del año, he aprendido a relajarme (lo más posible) con el desorden; los planes con amigos deben agendarse con meses de anticipación y mis uñas se quedarán sin manicure un tiempo más. No importa, es por ellas…

Mi mamá dice que hay que aceptar las circunstancias, aunque no las aprobemos. Si, yo acepto que esta es una etapa, que el tiempo vuela y un día pronto podré volver a hacer cosas que antes no hacía. Otras cosas tardarán más, pero llegarán.

Es solo que a veces, hace falta desahogarse y escupirlo, ¿no?

Los “terribles dos”: la Edad Bipolar

Cuando te conviertes en mamá y pasas tus días en una neblina que yo llamo el Día de la Marmota, no crees que este ir y venir de pañales, desvelos y biberones terminará jamás… Pero un día, abres os ojos y te das cuenta de que dormiste 6 horas (casi sin interrupciones) y oyes a lo lejos una vocecilla que te grita desde su cuna: “Mamaaaaaá! Ven por miiiií!”

El tiempo pasa como un suspiro y de pronto te ves en medio de lo que muchos papás hemos escuchado y a lo que le tememos: Los Terribles Dos Años. Como todo en la maternidad, por más que te cuenten y te platiquen lo que va a pasar contigo y tu hijo, nunca estás preparada para el cuento en vivo.

Si, nuevas mamás: los dos años SON terribles.

Los dos años marcan el inicio de una nueva etapa en la que nuestros bebés ya no son bebés, pero tampoco son niños grandes. Ellos descubren su propia independencia, sus nuevas habilidades y capacidades… y quieren ponerlo todo en práctica, muy a pesar de los miedos y angustias de nosotras, sus madres primerizas. Esta es la “primera adolescencia”

¿Te acuerdas cuando tenías trece años y ni tú te aguantabas? ¿Cuando querías jugar a las muñecas y al mismo tiempo sentarte en la mesa de los adultos a platicar? ¿Cuando no encontrabas realmente tu lugar en este mundo? Pues tener dos años es lo mismo, pero sin vocabulario suficiente para expresar lo que les está pasando. Ellos ya no quieren ser tratados como bebés (solo cuando les conviene) pero tampoco tienen las habilidades tan desarrolladas como para dejarlos ir solos por el mundo, así que aquí arranca la lucha entre ellos y nosotros, sus temerosos padres.

IMG_2306Mis hijas tienen 2 años y 7 meses. Desde que apagaron sus velitas de Minion el día que cumplieron dos años, se les activó un chip interno que decía: “ahora somos grandes y poderosas”. Hemos vivido los “terribles dos” al cuadrado, como todo lo demás… y yo he descubierto en este tiempo que esta es, sin más ni más, la Edad Bipolar.

A Maria José sí le gustó el arroz frito... Esa es su señal de "thumbs up"

A Maria José sí le gustó el arroz frito… Esa es su señal de “thumbs up”

Claro que cada una tiene su propia personalidad y su propia forma de expresar esta bipolaridad, pero las dos tiene algo en común: así como pueden pasar del amor y los besos a las peleas y jalones de pelo, pueden reir y llorar en un momento. Así como un día pueden comer la sopita felices de la vida y decir “mmmm… ¡delishioso!”, al día siguiente hacen arcadas y escupen la misma sopita. Y así como el lunes amanecen sonriéndole al mundo, el martes no quieren saludar a nadie.

 

Andrea (el Pato) en Liverpool. Casual.

Andrea (el Pato) en Liverpool. Casual.

Las dos deciden qué se quieren poner… y hay algunas cosas en las que cedo. Como si Andrea decide irse de bata de pato y María José se lleva su disfraz de Mujer Maravilla al super… por mí, estamos bien. ¿Cuándo si no a los dos años de edad puedes hacer eso sin importarte el mundo? Claro que si la decisión es salir sin zapatos y calcetines, tengo que intervenir… y aguantar las lágrimas y gritos, hasta que se distraen con el primer bache de la calle o cualquier cosa similar.

¿Las palabras y frases características en estos meses?

¡NO, MAMÁ! – comodín para cualquier tema en los que ellas consideren que Mamá se está entrometiendo demasiado.

YO SOLITA – útil para subir y bajar las escaleras, lavarse los dientes, quitarse la ropa, abrocharse el cinturón de su sillita alta, comer la sopa…

QUIERO – paletas, galletas, dulces, chocolates, Huevitos Kinder, muñecas, papas, el desayuno, comida o cena de papá y/o mamá, tomarse el café de mamá

NO QUIERO – lo que mamá decide que van a desayunar (y que un día antes comieron sin duda), cortarse las uñas, tomarse la leche, subirse al carrito del super, irse a dormir…

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Y así como hay días difíciles, de berrinches, gritos y llanto, también hay muchos, muchos días de un amor inexplicable que lo llena todo. Así como me he llevado muchos “No, mamá!“, también he recibido miles de besos, abrazos apretados, muchos “baila conmigo“, muchos “te amo, mami” y mucho amorcito en el corazón al verlas platicar y quererse entre ellas.

 

Cada día, como desde el primer día que las tuve en brazos, IMG_3361estoy aprendiendo con ellas. La primera vez que María José me dijo, subida en una resbaladilla de McDonald’s, “vete a comer, mamá!”, me sorprendió, me sacó la lágrima y me hizo darme cuenta que ya no tengo a mis bebés y que yo también tengo que aprender a ser mamá de dos niñas… y soltarlas, poco a poco, para dejarlas crecer, ser independientes y seguras. Ahí estaré, siempre, para que cuando volteen y me necesiten, me tengan cerca.

Tip: Tours en Segway

Una de las (muchas) cosas que me encantan de mi marido, es su maravillosa costumbre de hacerme probar cosas diferentes y llenarme de sorpresas.

Para nuestro aniversario de bodas #6, hace un poco más de un mes, le pedimos a mi mamá que se quedara con las niñas un fin de semana y mi esposo organizó todo para llevarme de sorpresa a celebrar.

Así que el sábado por la mañana, dejamos a las niñas con los abuelos y nos fuimos a rumbo desconocido (para mi). Llegamos al infame monumento de la Suavicrema (que “celebra” el bicentenario de la Independencia de México, para quienes no lo conocen) y caminamos hasta su base, en donde nos esperaba un guía, dos chalecos reflectantes y dos Segways!

Yo solo había visto estos aparatos en el Aeropuerto, manejados por la Seguridad Federal, así que era una emoción de niña chiquita el subirme y aprender a manejarlo.

Ulises, nuestro guía, es un maravilloso historiador de la Ciudad de México y nos mostró muchísimos rincones que por supuesto no sabíamos que existían sobre Paseo de la Reforma, una de las avenidas de más afluencia y más reconocidas de la Ciudad de México.

Recorrimos desde la entrada de Chapultepec hasta el Monumento a la Revolución, con paradas en cada monumento, en las que recibíamos historias y anécdotas increíbles, así como la adrenalina de subir y bajar banquetas y cruzar calles subidos en los “aparatitos”.


Entre risas de nervios por acostumbrarnos a sentir el Segway para poder manejarlo, se nos fueron casi dos horas como agüa… Es una experiencia increíble para quienes vivimos en el DF y por supuesto, para los turistas que no conocen esta hermosa ciudad.

Ulises nos comentó que es posible hacer los tours en grupo de hasta unas 10 personas, incluyendo niños desde los 6 o 7 años de edad (aunque a ellos les hacen paseos recreativos, más que culturales). Puedes ir en pareja, en familia, en actividades para empresas… A mí me encantó la idea, la pasé increíble y fue una sorpresa maravillosa para empezar un fin de semana increíble con Momo, y celebrar seis años juntos.

Puedes ver el album de Facebook que nos hicieron, aquí.
Tours sobre Ruedas
contacto@sobreruedas.mx
(55) 5566 3305 y 01 800 830 4101

Feliz cumple, Ma

Cada año  me pasa lo mismo: pienso durante un mes lo que podría regalarte, lo que podría decirte, las maravillas que podría hacer en manualidades… Y el 25 de enero me doy cuenta de que nada de lo que comprara, ni de lo que te dijera, ni mucho menos lo que podría hacer con estas manitas a las que no les vino el gen de la manualidad, nada podría llegar a expresar ni un mínimo de todo lo que significa el tenerte en mi vida.

Y es que no es sólo “tenerte en mi vida”. ¿Cómo poder agradecer a la Vida, a Dios y a Su infinita sabiduría el que me haya permitido el privilegio de nacer de ti? Tenerte en mi vida es una bendición, pero el que se me haya elegido para venir al Mundo de ti y poder aprender de una las mejores Maestras… eso es lo que me deja sin palabras.

No se cumplen 60 años todos los días. Ahora que cumplirlos como tú, ¡menos! Eres un ejemplo de Vida, de entusiasmo, de pasión, de compromiso, de Amor… Quienes hemos estado presentes a lo largo de estos 60 años de tu vida y hemos sido afortunados testigos de Todo lo que Eres, sabemos que no hay nadie que haya aprovechado mejor este tiempo, aquí, en esta Tierra.

Eres el mejor Ser Humano que conozco; eres sin duda alguna, la mejor mamá para tus dos hijas, la mejor Abue para tus cinco nietos, las mejor Mi Mu para Tu Vi… Sabes estar siempre, de la manera correcta, con la palabra correcta y la Presencia exacta. No hay un solo sentimiento de mayor paz que el saber que estás ahí; sólo con eso, me haces sentir segura.

Gracias por regalarme la Vida y por enseñarme a vivirla. Gracias por cuidar de mi desde antes de nacer y durante cada día. Gracias por darme la mano para aprender a caminar y saber el momento exacto en el que debías soltarla y dejarme “ir”… aunque yo nunca me quiera ir! Gracias por cada gotita de sabiduría con la que me has llenado y gracias por darme la mano en cada proyecto pequeño o grande en el que me he embarcado.

Gracias porque sin ti, no tengo idea qué clase de mamá sería yo hoy. Gracias porque me regalas tranquilidad cada vez que te pido consejos sobre mis hijas; gracias por dejarme ser la mamá que Andrea y María José necesitan. Y para siempre y por siempre, gracias por estar con ellas y para ellas, incondicionalmente, como siempre has estado conmigo.

Estos son los momentos en los que solo decir “Feliz Cumpleaños” queda corto; en los que yo quisiera literalmente bajar la luna y las estrellas y poder darte todas las flores que nacieron el día en que tú naciste y esas cosas… No puedo hacerlo; sólo puedo decirte: Feliz cumpleaños, mami. Que sea un cumpleaños lleno de amor, de alegría, de bendiciones y que éstos sean los primeros 60 de cientos de miles de cumpleaños.

¡Te amo muchísimo! ¡Felicidades!

El “Lado A” de las fiestas

Voy a aprovechar que estamos todavía en la primera mitad de enero y que aún falta la Candelaria para terminar oficialmente las “fiestas” para publicar esto que anda en mi cabeza desde diciembre y para lo que no había encontrado un minuto en el que pudiera sentarme y escribirlo (a pesar de que paso cada momento libre escribiendo…)

Yo amo la Navidad. Sin duda es mi época favorita, después de mi cumpleaños. Y ahora que tengo un par de duendecillos conmigo, la disfruto aún más. Este año mis hijas se dieron cuenta mucho más de lo que estaba pasando durante diciembre, ya que las primeras navidades de sus vidas estaban muy pequeñitas para asimilarlo todo.

Pero ahora, después de un Halloween con muchas emociones como el ver las casas y edificios “disfrazados”, de vestirse como “bujita” y “calabaza”, pedir Halloween y cantar “Inchi Araña subió su telaraña” cada vez que pasábamos frente a un portón con una telaraña… mis hijas lamentaron muchísimo cuando despareció la calabaza a la que le rodaban los ojos de la puerta del edificio vecino. Cuando un día en el coche me dijeron: “Mamá, ya se acabó Halloween… Pobre Halloween!”, lo primero que se me ocurrió fue responder: “Ya se acabó Halloween, pero ¿qué viene? ¡Navidad!”

IMG_3956Y dos semanas después (literal a medio noviembre) empezaron a aparecer en las puertas las luces, las esferas, los arbolitos, los muñecos de nieve y Santa Claus. Los gritos de mis hijas eran una joya cada vez que veían un nuevo motivo navideño… Y ni qué decir de cuando vieron su propio árbol en su casa, decorado con los colores de Frozen gracias a la intensidad de sus papás.

Los regalos fueron la cereza del pastel y ya para cuando llegaron los Reyes Magos, María José solo pudo decir: “Es mi cumpleaños!” ¡Me imagino que no se explicaba el por qué de tantos juguetes nuevos..!

Mis hijas hicieron que esta Navidad fuera única, especial, inolvidable y le dieron todo el sentido a lo que llamo el “Lado A” de las fiestas… ¿Cuál es el Lado A?

– Las luces que adornan cada casa; me encanta pensar que todos participamos de un mismo sentimiento al querer llenar de luz nuestros hogares.
– Los catálogos completos de inflables de Costco, formados en las entradas de cada edificio de mi calle.
– El arbolito de mi casa, renovado después de 5 Navidades en las que lució hermoso, combinó con cada pared de mi casa, presumió esferitas de cristal y parecía el árbol de Ferrero Rocher. Esta Navidad lució espectacular con 300 lucecitas blancas, esferas gigantes de color azul, rosa, lila y blanco, copos de nieve plateados y un par de esferas especiales de Kitty que mis hijas colocaron con la concentración de un físico cuántico.
– Los regalos… Es increíble que cada Navidad encontremos algo ideal para cada miembro de la familia. Pero es más increíble que todo pase a segundo plano, con tal de encontrar los regalos ideales para “ellas” y que ningún esfuerzo y ningún “tarjetazo” sobre, cuando las ves abrir las muñecas y los disfraces de Anna y Elsa o subirse a su nuevo Power Wheels de Barbie.
IMG_3617– ¡La comida! Sin fin y como si no hubiera un mañana…
– Las reuniones con la familia
– Las piñatas y la emoción de mis hijas por pegarles, cantar y recoger UN dulce… no más!
– Las voces de mis hijas diciendo “¡Feliz Lavidad, abue!”, “¡Gracias, Santa!” y pidiéndome cantar “villancicos” que ellas coreaban. No hay nada como la imagen de las dos, sentadas en sus sillitas de coche cantando Los peces en el Río y Campana sobre Campana
– Las anécdotas. Como María José viendo el nacimiento en la casa y diciendo que era “su granja” y cantando “el viejo McDonald tenía una granja” mientras bailaba con el buey. O como Andrea mandándole besos al Santa Claus de Paseo Interlomas y gritándole lo que quería de regalos. O haberme sentado con ellas en medio de un pasillo de Liverpool a esperar el Show de los Reyes Magos. Cada minuto de espera valió la pena para verlas bailar con ellos. O mi mamá explicándoles el Nacimiento: “Estos son María, José…” y María José agrega, señalando al Niño: “Y Anea!”

De eso se trata la Navidad. Hasta que eres mamá, te das cuenta.

De aniversario y propósitos

Hace unos días este espacio cumplió dos años y se ha vuelto una tradición personal el que mi post de aniversario incluya mis propósitos de año nuevo. Aunque ya vamos por el primer tercio del mes, aún estoy a tiempo, ¿no?

2015El 2014 fue un año de muchísimos cambios y aprendizajes en lo que se refiere a mi blog. En parte, le debo mi aprendizaje a BabyCenter, que con cada post me ayuda a crecer y aprender. Parece increíble, allá publico tres veces a la semana (desde ahora no se pierdan mis posts los martes, jueves y domingos) pero el haber cambiado el trabajo en la oficina por el de estar en mi casa con mis hijas, me da muchísimo menos tiempo para publicar en el blog personal. Tengo mil temas pendientes en lista de espera (mi manía por las listas se ha hecho legendaria) y cada vez se me ocurren nuevos temas que después no he podido desarrollar. Así que el primer propósito natural sería: “postear más en mi blog”. No puedo decir que será una promesa, pero lo tendré presente en cada tiempo “libre” que tenga.

Quiero hacer caso a las lecciones de mi vida y el segundo propósito es: “controlar menos”. Qué difícil… Esto no sé ni cómo lo voy a llevar a cabo, pero es importante para mi y mi salud mental. No tengo control del tiempo, de lo que hacen o no hacen los demás, de las circunstancias a mi alrededor… Así que voy a FLUIR y cada vez que me estrese porque las cosas no están saliendo como yo quiero, tomaré aire, lo soltaré y me preguntaré si es en realidad algo por lo que valga la pena agobiarme. Estoy segura de que el 90% de las veces, la respuesta será “no”.

2015 inicia con muchísimos proyectos a los que otras amigas blogueras me han invitado. Este es mi tercer propósito: “Implementar el proyecto profesionalización”. Aún no puedo dar tantos detalles, pero me da mucha ilusión el empezar estos planes, darles forma y llevarlos a cabo. Ya iremos viendo cómo se transforman en realidad. Parte de esto mismo será migrar este espacio a un host propio, darle más vida al fanpage de Facebook y hacer lo necesario para dar nuevos pasos en este mundo blogueril.

Este año tengo que volver al mundo corporativo y encontrar un trabajo fijo y que me devuelva la tranquilidad económica. Sé que eso significa sacrificar muchas cosas, pero el fin es por un bien mayor, así que ¡fuera culpas y a abrir la energía del trabajo!

Otro propósito que va en relación al anterior: “Voy a ahorrar”. Es un hábito que aprendí de mi papá y que por “angas o mangas” he tenido que dejar. Creo en el poder del ahorro y he comprobado su eficacia, así que… ¡así sea! Que con eso se empiecen a poner los cimientos de todo lo que quiero darles a mis hijas.

Este año voy a mantener el estilo de vida que empecé hace unos meses y que me han devuelto una Paola de hace 10 kilos. Esa decisión está solo en mi y ahora sé que tengo la fuerza de voluntad que siempre dije que no tenía. Así que menos azúcar y más ejercicio… (zaz, ya lo escribí; qué miedo)

Quiero volver a tener espacios, por pequeños o sencillos que sean, para mi. Y uno que extraño es la lectura. Propósito: “voy a volver a leer”. De hecho, este ya lo empecé y estoy a la mitad de mi primer libro del año. Unas páginas cada noche que me relajen y me regresen a ese mundo maravilloso de los libros. Quien quiera recomendarme algún título que valga la pena, ¡bienvenido!

foto 2Y los demás propósitos van de la mano de un menos control y un mayor disfrute de cada momento. Quiero reírme más, enojarme menos, aprovechar la increíble edad en la que están mis hijas y atascarme de todo el amor que tienen para dar; quiero abrazar más a mi esposo y platicar más con él de todo lo que pasa en nuestros días, nuestros planes y fantasías. Quiero regalarme espacios con mis amigas, con mis papás, mi hermana y todas las personas importantes en mi vida.

Quiero hacer de 2015 un año de alegría, de mucha salud, de entusiasmo, de ilusión, de proyectos completados, de proyectos iniciados y de abrirme a las posibilidades. Siempre llegan, sólo hay que recibirlas.

16 de septiembre de 2014 – 15:22 horas ¡Feliz cumpleaños, María José!

Mi preciosa princesa,

¡Llegó el día de tu cumpleaños! Ese con el que te hemos estado haciendo repetir mil veces que cuántos años vas a cumplir y que de qué va a ser tu fiesta…

IMG_1744Y es que no me canso de escuchar tu vocecita hermosa hablando de una y mil cosas. Eres una niña llena de ternura, de alegría y de carisma. Te amo porque llenas cualquier lugar con tu presencia, tu emoción… ¡y tus gritos! Es una delicia escucharte cantar y aún más, escucharte llamar a tu “hemana Anea” para que juegue contigo.

Gracias, mi amor, por permitirme verte crecer y convertirte en esta niñita alegre. Nadie sonríe como tú al despertar, aún con los ojitos a medio abrir y un poco dormida. Me llenas el corazón cada mañana con tus besos y tus gritos. Hace unos días empezaste a gritar “¡Mamá! ¡Ayúdenme!” para que te saquemos de la cuna por la mañana. Parece que no puedes esperar a que empiece el día para llenarlo con tu energía.

Es una experiencia maravillosa ser tu mamá. Gracias por haberme regalado esta alegría y por enseñarme cada día a ser más paciente y poner toda mi atención a los detalles, como lo haces tú. Amo tu manera de asombrarte, con los ojitos bien abiertos y la boquita haciendo una enorme “O”… Perdóname si a veces tengo menos tiempo para sentarme a tu lado y asombrarme contigo de los pedacitos de mundo que tú descubres a cada momento en el piso.

Todo lo que hago es para ti, por ti y con todo mi amor, porque quiero poder ofrecerte todo lo que te mereces. Con todo mi amor te deseo un cumpleaños hermoso, que disfrutes a los Minions en tu fiesta, que cantes con todos tus invitados Las Mañanitas y que desde hoy y para siempre, cada uno de tus sueños se convierta en realidad. Le pido a Dios que me permita estar ahí, a tu lado, cuando eso suceda y que sepas que siempre me vas a tener ahí para ti.

Te amo muchísimo, mi “Cominito”… ¡Feliz cumpleaños!

Mamá

16 de septiembre de 2014 – 15:20 horas ¡Feliz cumpleaños Andrea!

Mi hijita hermosa,

Este ha sido un año espectacular a tu lado.

Gracias por enseñarme tanto, por verme reflejada en ti, por tu enorme capacidad de amar… ¡y de llorar! Eres una niña llena de amor y ternura. Te amo por cada sonrisa, por tus ojos hermosos, por tu inigualable forma de cantar, con esa carita de “drama queen” y por el ritmo que tienes para bailar.

IMG_1365Es una delicia verte crecer, aprender y experimentar. Amo que no tengas miedo de nada, que seas aventurera y curiosa. Amo que al abrazarte para dormir, te quites el chupón de la boca para darme un beso y que te duermas con tu carita pegada a la mía. Amo que me extiendas los brazos al cambiarte de ropa y que quieras abrazarme como un changuito.

Perdóname por las veces en las que me ha faltado paciencia para esperar a que arregles tu bolsa de juguetes antes de salir; es increíble ver lo femenina que eres desde ahora. Perdón por las veces en que te hago comer la sopa cuando no tienes muchas ganas y cuando te bajo del sillón para que no te vayas de cabeza… Solo puedo decirte que cada una de las cosas que hago cada día es por y para ti, y que cada día sigo aprendiendo a ser tu mamá. Lo que nunca quiero que dudes, es que todo lo que hago es con todo mi amor.

Gracias una y mil veces por haberme elegido como tu mamá y por haber llegado a mi vida a iluminarla, a llenarla de amor e ilusión. Te deseo un cumpleaños hermoso, que disfrutes de tu fiesta que hemos preparado con muchísimo cariño, que soples las velas un millón de veces, como tanto te gusta y que Dios me permita verte crecer hasta convertirte en la maravillosa mujer que ya hoy hay dentro de ti. Estoy, desde hoy y para siempre, junto a ti y siempre que me necesites.

¡Feliz cumpleaños, mi princesa hermosa! ¡Te amo!

Mamá