Graduaciones

En esta temporada de graduaciones, hay muchas emociones encontradas: las nuevas aventuras, la nostalgia de dejar atrás una etapa… Ya sea el paso a la primaria, a la secundaria, la prepa o la universidad, las graduaciones tienen siempre una energía muy especial.

Hace una semana tuve el honor de ser invitada a la graduación de los pequeñitos de Kinder 3 del Colegio Lomas Hill. Me invitaron a ser oradora y dar un mensaje a los chiquitos y a sus papás.

Mi discurso hizo llorar a algunos asistentes, pero debo confesar que yo también solté las lágrimas al ver y entender lo importante que es este día para esos alumnos y sus familias.

Así que, con el afán de hacer un homenaje a las familias que ahora celebran una graduación de cualquiera de sus miembros, les comparto y dedico el mismo discurso. Espero que les guste.

Muy buenos días.

Antes que nada, muchas gracias a Annette y a Lomas Hill por el honor de invitarme a este evento tan especial, gracias a ustedes papás por permitirme ser parte de este momento y muchas gracias a los graduados por compartirme un ratito de su día.

Quiero empezar por pedirles a los papás y mamás que cierren un momentito los ojos para recordar un día en especial.

Te pido que recuerdes el día, de hace unos 5 o 6 años, cuando llegó a tu casa por primera vez tu hijo. Acuérdate de la sensación que había en casa, de esta nueva energía, de este silencio muy especial que hay cuando un recién nacido está dormido…

Abran sus ojos… Han pasado 5 o 6 años de mucha historia. Han habido muchas primeras veces. La primera vez que cambiaste un pañal en la madrugada, la primera vez que tu bebé se quedó dormido en tus brazos, la primera vez que te sonrió con la mejor sonrisa sin dientes. La primera vez que tuviste que decidir si comías con sueño o dormías con hambre… ¡a eso nos llevan los recién nacidos!

Hubo alguna noche, cuando por primera vez te sentaste en medio de la oscuridad de tu casa y te sentiste una mala mamá o un mal papá… Y llegó por primera vez una sensación abrumadora de responsabilidad al saber que este pequeño ser humano dependía completamente de ti. Por primera vez supiste lo que era el cansancio realmente extremo y reconociste la fortaleza tan increíble que hay dentro de ti.

Acuérdate de la primera vez que se sentó, sus primeros pasos y sus primeras palabras. El primer día que le pusiste un uniforme y lo llevaste a la escuela y lo entregaste a su miss, en medio de lágrimas. El primer día de clases siempre hay lágrimas, ya sea del niño o de sus papás…

graduacionesHan pasado muchos días de clases, de tareas, de levantarse muy temprano para que no los deje el camión de la escuela. Ha habido actividades del Star of the Week, miniolimpiadas y Family Days. Tu hijo y tú han ido construyendo, poco a poco, con cada uno de esos días, el primer escalón que hoy están subiendo juntos. Así como tomabas su manita para acompañar sus primeros pasos, el día de hoy están viviendo un gran logro, tomados de la mano.

Estos pequeñitos han pasado por los primeros años de su vida escolar y hoy celebramos con ellos su primera graduación. Tu hijo y tú están viviendo una nueva primera vez y de todo corazón los felicito a ambos: a los niños por su esfuerzo, su empeño, sus tareas y su disposición y humildad por aprender.

A ustedes, papás, los felicito porque también es un logro de ustedes; yo sé todo lo que significa el haber recibido a un bebecito en casa aquel primer día y criarlo, cuidarlo y formarlo para que 6 años después, sea un niño o una niña grande y se vaya a la primaria.

Y ahora que sus hijos entran a una nueva etapa, también lo hace su familia. Los niños van necesitando diferentes cosas de nosotros conforme van creciendo… Ahora que inician la primaria y que van siendo niños más grandes, nosotros los papás tenemos que crecer con ellos, evolucionar e ir convirtiéndonos en los papás de niños grandes. Los invito a seguir educando en el amor, en los valores, en los límites y la disciplina que cada uno de sus hijos necesita. Esa disciplina y esos límites, establecidos desde el amor y el respeto, son vitales para formar en sus hijos una sana autoestima, una firme confianza en sí mismos y la tranquilidad para ellos de que papá y mamá creen en ellos, los respetan, los cuidan y los respaldan.

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Quiero agradecerles el que estén hoy aquí, porque significa que ustedes han decidido dar a este país y a este mundo un ser humano de bien, educado, informado y con valores. Gracias por comprometerse con sus hijos, por regalarles lo más valioso que pueden recibir, que es su educación.

A todos los directivos, maestros y personal de Lomas Hill, gracias por ser y hacer equipo con las familias en la formación de estos pequeñitos. Gracias por cuidar de ellos, por la confianza que nos da el saber que están desarrollando todo su potencial y por el cariño con el que reciben a lo más grande y más valioso que tenemos los papás, que son nuestros hijos.

Papás, los felicito, los admiro y los respeto mucho. Muchísimas felicidades.

Y a los pequeñitos, gracias por su alegría, por enseñarnos todos los días con su inocencia y su sonrisa, por hacer sus tareas, por poner atención en sus clases… Quiero decirles que papá y mamá están muy orgullosos de ustedes y pedirles que cuando termine el evento de hoy me prometan que van a correr a abrazar a sus papás y a darles las gracias por todo lo que han hecho por ustedes desde que eran muy bebés.

Yo les pido que que hoy celebren mucho este éxito que han logrado como familia. Y que sigan así, unidos, de la mano, dando nuevos pasos y subiendo más escalones. Las familias somos el cimiento de la sociedad y hoy más que nunca, necesitamos estar fuertes y llenar de amor los corazones de estos pequeños, para que la nueva generación sea de hombres y mujeres comprensivos, compasivos, generosos y llenos de paz.

Mucha suerte a todos en esta nueva aventura de la primaria; espero que sea una experiencia maravillosa e inolvidable. Todo mi cariño y mis felicitaciones para ustedes… que pasen un día inolvidable y unas felices vacaciones.

Muchas gracias

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5 trucos para que tus hijos disfruten (más) de Netflix

Saca provecho a Netflix con cinco trucos para divertirte con tus hijos al explorar las herramientas de configuración y ajusta las preferencias para los más pequeños. A través de las siguientes sugerencias, los niños pueden ver contenido exclusivo para ellos, en su propio perfil, aprender y navegar mejor en la plataforma.

  • Crea un perfil para tus hijos: Basta con hacer clic en “agregar perfil” en la pantalla de inicio. No olvides marcar la casilla para niños. Con este truco se puede tener la tranquilidad de ver contenido exclusivo para los pequeños.

Truco 1 - Perfil para hijos - alta

  • Establece la configuración ideal para tu familia: Entra a “tu cuenta” en la opción “control parental” y fija un código de seguridad para limitar el contenido por edades. Ya no parecerás el policía de la TV.

    Truco 2 - Configuración familiar - alta

  • ¿Tu hijo sólo quiere ver dibujos animados de superhéroes? En Netflix puedes encontrar contenido específico por categorías. En la pantalla de inicio, haz clic en su género preferido y aparecerá una lista completa de los títulos en un solo lugar.

    Truco 3 - Categorías - alta

  • Busca y encuentra los shows por sus personajes: No es necesario que los pequeños sepan leer. Pueden escoger su programa favorito señalando a sus protagonistas, ya sea en la barra de personajes o dentro de “Categorías/Personajes”. Al hacer esto, aparecerán los shows por sus protagonistas.

    Truco 4 - Personajes - alta

  • Practica otro idioma con Netflix: Cambia el audio y los subtítulos para que los niños mejoren su aprendizaje. Personaliza tipo de letra, color y tamaño según sus gustos.

Truco 5 - Idiomas - alta
Con estos consejos de Netflix, vive a tu manera los shows preferidos de los más chiquitos, aprendiendo a carcajadas.

Costumbres que si hay que adoptar

Hace unos días vengo leyendo a algunas personas que en redes sociales se expresan en contra de “adoptar tradiciones gringas” y que se preguntan por qué en México tendríamos que celebrar el Día de Acción de Gracias.

Más allá de un nacionalismo mal interpretado, me parece a mi que de todo el mundo hay muchas cosas buenas para adoptar y seguir… Y si el día es para agradecer, para reconocer las bendiciones que tenemos en la vida y para acercarnos a nuestras familias y amigos; ¿qué tiene de malo?

Claro que cada quien es libre de hacer con su vida un papalote, mientras no afecte a los demás… mi única duda es: ¿por qué no habríamos de adoptar una tradición que apela a un buen sentimiento?

Todo puede verse desde dos puntos de vista: o lo veo como una más de las influencias capitalistas  de Estados Unidos y me quejo de que al final esos Indios Americanos que recibieron y acogieron a los peregrinos extranjeros en su tierra fueron avasallados (lo cual también es cierto, pero no es el caso de esta fiesta) o lo veo como una oportunidad propia, personal e íntima de hacer conciencia y agradecer por lo que tengo y a quienes tengo a mi lado.

No es necesario hacer una cena con pavo, cranberry y pumpkin pie. No es necesario que haya desfiles de Macy’s en las calles. El Día de Acción de Gracias es personal y si uno quiere, lo único que hay que hacer es reconocer aquellas cosas por las que nos sentimos agradecidos. Nada más.

Yo tendría que escribir un libro cada año para agradecer por todo lo bueno que recibo de mi familia y mis amigos. Tengo un millón de razones para levantarme cada día y dar gracias infinitas a Dios por la vida que me presta, por mi salud, por la posibilidad de ver crecer a mis hijas, por el amor de mi esposo, por la presencia eterna de mis papás, por la cercanía con mi hermana, por el privilegio de tener una casa, comida en la mesa y amor a mi alrededor. Gracias a mis amigos por estar a mi lado, gracias por lo que he aprendido en mi trabajo, gracias por la experiencia de vivir. Gracias también por los días difíciles porque me hacen valorar más los momentos hermosos.

Gracias a ti, que lees esto, por ser y estar y compartir.

Feliz Día de Acción de Gracias, con mucho cariño.

Gracias, abue

P1040426Hace casi tres años nos recibiste en tu casa. Detuviste tu vida y tus proyectos, así como se lo habías prometido a Mamá. Todo, para que nosotras estuviéramos protegidas, consentidas, apapachadas y siempre, siempre bien cuidadas.

Aun cuando a Mamá le seguía costando trabajo dejarnos cada mañana, desde entonces y hasta hoy ella sabe que no había un mejor lugar para dejarnos que en tus brazos. Eso hizo que ella pudiera seguir creciendo en su carrera y pudiera seguir trabajando junto con Papá por todo lo que siempre han querido darnos. Gracias a ti y al Abuelo, cada mañana al subir esa escalera cargando huevitos, pañaleras y ojeras, ella tenía la completa tranquilidad de que sus más grandes regalos estaban absolutamente seguros. No hubiera sido así de no ser por ti.

IMG_5899Gracias, abue. Gracias por ser el mejor pilar, la mejor cuna, el mejor de los abrazos. Gracias por tu amor, por tu fortaleza interminable, por tu compromiso inquebrantable, por levantarte cada mañana a recibirnos con una sonrisa en la puerta de tu casa, a pesar y en contra de cualquier dolor de cabeza. Gracias por todo lo que nos enseñaste; porque gracias a tu experiencia y a tu disciplina, hoy somos dos niñas grandes, sanas y tan despiertas.

Gracias por cada pañal que cambiaste, por cada biberón que nos ofreciste, por cada arrullo con que nos dormiste, siempre a tiempo. Gracias por los baños con agua tibia, por cuidar de nuestras siestas y hasta el día de hoy, ser capaz de mandar callar camiones y silbatos en la calle para que no nos molesten. Gracias por tu comida deliciosa, por enseñarnos a comer de todo, por tu paciencia y por enseñarnos a reír a carcajadas. Gracias

por todas tus canciones, por habernos enseñado a recitar La Caperucita, Rin Rin Renacuajo y El Elefante del Circo, como hace años se las enseñaste a Mamá. Gracias por jugar todas las tardes a las muñecas, al Super, al doctor, a los disfraces y a la resbaladilla. Gracias por haber remodelado tu casa y convertirla en un Gymboree hecho y derecho.

Hoy empezamos una nueva etapa en nuestras vidas y llegamos a ella felices, preparadas y en el momento justo… una vez más, gracias a ti. Vamos a extrañar poder llegar en pijama, despeinadas y apenas despiertas para desayunar juntas. Vamos a extrañar que nos bañes y nos vistas. Vamos a extrañar el poder llegar y preguntar si el Abuelo ya despertó. Ahora nos toca ir a vivir nuevas experiencias, hacer muchos amigos, aprender muchas nuevas cosas… pero ¡cuántas de ellas ya sabemos gracias a ti!

Gracias por enseñarnos quién es Mamá Lupita y quién es Diosito… Ahora sabemos que a Ellos debemos dar gracias por nuestros alimentos, por nuestras alegrías y por regalarnos la bendición de tenerlos a ustedes como Abuelos.

IMG_4622Aún ni siquiera lo sabemos, pero ustedes son ejemplo y modelos a seguir siempre.

Abue, ahora que vamos por esta nueva aventura, no queremos soltar tu mano; así como Mamá nunca ha querido hacerlo a pesar de los años. Y es que no hay lugar más reconfortante y tranquilo que a tu lado. Nos toca a todas ser valientes, secarnos las lágrimas y aprender que sin importar en dónde estemos, Abue siempre está con nosotras. Ahora estaremos esperándote en la escuela para que seas la primera en saber cómo nos fue y todo lo que aprendimos, así como fuiste la primera en ver nuestros primeros pasos en el piso de tu casa. Siempre de tu mano.

Gracias, Abue por estar siempre ahí. Gracias por todo el amor que tú y el Abuelo nos regalan. Gracias por habernos cuidado y por seguirnos cuidando hoy. No hay nadie como ustedes.

Desde este primer día, les dedicamos cada esfuerzo, cada nuevo aprendizaje y cada nueva sorpresa con la que nos vayamos maravillando todos los días. Los amamos muchísimo.

niñasGracias, siempre.

Andrea y Maria José.

Miércoles Mudo: Sonrisas

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Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto(s) sin escribir nada para explicarla(s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

¡Feliz Miércoles!

Las cosas que extraño de antes de ser mamá

Siempre soñé con ser mamá. Desde chiquita y luego al ir creciendo, ese era uno de mis más grandes sueños. Me imaginaba con mi bebé, arrullándolo, cambiándolo de ropita y abrazándolo.

Y entonces llegaron mis hijas y me enseñaron, como siempre digo, que los sueños se hacen realidad. Sólo que uno no sueña con claridad las cosas que no conoce, así que en esas fantasías que yo tenía sobre ser mamá no se incluía el arrullar a un bebé llorando de cólico o cambiar pañales (muy) olorosos… La maternidad real no es fácil, no es idílica y exige un millón de veces más de lo que cualquiera pudiera imaginarse al jugar con sus muñecas.

Ser mamá te llena de una fuerza indescriptible, te reboza el amor por todos lados… ¡y eso es lo que te hace sobrevivir! Porque, siendo sinceras, estás entregándote toda a este nuevo ser al que amas incondicionalmente y para siempre. Pero a veces, toda esta entrega y este vivir para las necesidades del otro puede ser agotador… Es horrible confesarlo, pero sí: hay una parte egoísta de mí que extraña algunas cosillas de cuando yo no era responsable de nadie más que de mí.

Dormir. Yo era una experta en el arte del sueño profundo. En fin de semana, yo podía, sin problema, dormir hasta la una de la tarde. ¿Siete de la mañana? ¡Eso era de madrugada! No solo eso, el sueño era profundo y reparador… porque no tenía los oídos atentos al llanto de nadie.

Comer. Yo disfruto comer; me encanta cocinar y comer rico. Y cuando eres mamá, hay pocas oportunidades para realmente sentarte a comer y disfrutar la comida porque hay cien cosas que te interrumpen, como cuatro manitas y 20 deditos metiendo la mano en tu plato. “Mamá, ¿qué es eso? ¡Quiero!” No importa que sea el mismo huevo con frijoles que recalentaste porque ellas no lo quisieron… si está en tu plato, ahora lo necesitan con urgencia. Otro rasgo egoísta: ¡confieso haber escondido chocolates, papas o dulces que de plano no quiero compartir!

Leer. Ese es uno de mis más grandes gustos y perdí la habilidad cuando me embaracé… mi mente estaba en otra parte. Ahora no hay tiempo, porque ¿quién puede sacar un libro y sentarse a leer con dos torbellinitos rondando por la casa? Y una vez que se duermen, el tiempo es para trabajar y correr a dormir lo más posible (léase inciso uno).

El Orden. Soy tantito freak del orden… Me pone muy mal el tiradero, me incomoda que las cosas estén fuera de lugar. Con un par de niñas en los Terribles Dos, he tenido que hacerme a la idea. Ese chiste de que tener un niño de dos años es que como prender la licuadora sin tapa, es 100% cierto. La casa permanece recogida únicamente durante el tiempo en el que ellas duermen. En cuanto se despiertan, no pasan ni 5 minutos cuando ya hay juguetes tirados, ropa regada y galletas desmoronadas… ¡qué velocidad!

Salir sin necesitar un mes de planeación. No me refiero a salir de fiesta (o bueno, un poco si)… extraño poder simplemente salir al salón de belleza sin tener que pedir (otra vez) de favor a mi mamá que cuide a las niñas. El poder de la decisión imprevista se acaba cuando hay que considerar en dónde pueden quedarse seguras y tranquilas las niñas mientras yo me hago manicure… El resultado: llevo seis meses sin hacerme manicure. Lo mismo pasa con el cine, o una cena con amigos. Lo que extraño es la posibilidad de tomar mis llaves y salir de mi casa sin media hora de preparativos.

Si, este es un post de egoísmo puro… O no, porque al final de cuentas estas son cosas que extraño, precisamente porque he dejado de hacerlas, en beneficio de un “bien mayor”, que son ellas: mis hijas. Llevo 3 años sin dormir de corrido, un año y medio compartiendo mi plato (y me quitaría lo que sea de la boca por dárselos a ellas, sin duda), he leído un solo libro en lo que va del año, he aprendido a relajarme (lo más posible) con el desorden; los planes con amigos deben agendarse con meses de anticipación y mis uñas se quedarán sin manicure un tiempo más. No importa, es por ellas…

Mi mamá dice que hay que aceptar las circunstancias, aunque no las aprobemos. Si, yo acepto que esta es una etapa, que el tiempo vuela y un día pronto podré volver a hacer cosas que antes no hacía. Otras cosas tardarán más, pero llegarán.

Es solo que a veces, hace falta desahogarse y escupirlo, ¿no?