#GraciasChallenge – Semana 2

En esta maravillosa dinámica a la que nos invitó Mentita hace un par de semanas, tuve un tropiezo y el domingo pasado no me dio la vida para escribir y luego se me olvidó que ayer era domingo y esto llega en lunes… lo cual no significa que no tenga un millón de cosas qué agradecer. Como cada semana tocan 5 cosas, aquí va mi segundo ejercicio.

  1. Gracias por mi hermana. Karla fue mi primera mejor amiga, mi compañera de juegos, mi cómplice, mi compañera y muchas, muchas veces, mi apoyo y mi maestra. Es de las personas con más grande corazón que conozco y lo mejor de ella es que no duda en compartirlo con los demás. No hay manera de agradecer a quien ha estado siempre presente, de manera tan incondicional, incluso desde lejos. Es sin duda, la mejor definición del amor de hermana que puede haber.
  2. Gracias por mis sobrinos. Esos pequeñitos, hijos de mi hermana, de mi cuñada, de mis primos y mis amigas, a quienes considero como familia y que desde que nacieron me hicieron conocer lo que es amar a alguien, incluso sin conocerlo. Cada uno tiene un pedacito de mi corazón, cada uno brilla con una maravillosa luz propia y solo puedo dar gracias a la Vida por permitirme sentir este gran cariño y pedir que me permita verlos crecer y convertirse en los increíbles hombres y mujeres que sé que serán.
  3. Gracias por mi familia. Tengo la bendición de haber crecido cerca de la familia de mi mamá y de mi papá y de haber convivido siempre con mis abuelos, mientras vivieron, de mis tíos, primos y sobrinos. Gracias también por el privilegio de una nueva familia política en la que mis suegros y cuñados (ahora compadres) me han recibido con los brazos abiertos. Gracias porque cada uno es parte de mi y de mi vida; gracias porque han compartido conmigo cada logro y cada paso, pero sobre todo gracias porque han sido siempre un gran pilar que me da fuerza y me ha hecho ser quien soy el día de hoy.
  4. Gracias por mi nueva familia. En la vida uno va eligiendo quienes son parte de uno y de nuestras vidas. La familia que se crea con los amigos es igual de importante que aquella en la que uno nació y yo tengo la alegría de contar con maravillosos amigos que si bien a veces no veo con tanta frecuencia o muchos de ellos incluso viven lejos, siempre sé que los tengo cerca y que son parte de mi. Gracias a aquellos que han estado durante muchos años (como mis irremplazables Ches, sin importar en qué parte del mundo estén), los que vivieron conmigo la Universidad (mención honorífica a Nayeli, por supuesto), los (ex)McDonald’s, mis terapeutas Dani, Jessica y Marivi; mis amigas millennials de Google y mi nueva tribu virtual. Los amigos son invaluables, únicos y demasiado vitales. Gracias por estar en mi corazón.
  5. Gracias por la salud y vitalidad de mis hijas. Cada fin de semana y en días como hoy, después del puente, yo acabo fundida de cansancio, pero eso es gracias a que mis hijas son sanas y activas. No hay un momento en el que no estén corriendo, hablando, contando historias, inventando juegos, peleando entre ellas, peleando conmigo y luego reconciliándonos todos. No me imagino nada más cansado y más divertido que vivir con mis hermosas hijas.

Una vez más, gracias a Mentita por este hermoso ejercicio de agradecimiento. ¡Hasta el domingo!

 

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