Cómo hemos cambiado

Tengo recuerdos muy vívidos de mi infancia y por ejemplo, los programas que veía en la televisión… Recuerdo perfecto estar sentada con mi papá comiendo caldo de pollo (con galletas saladas) en la sala de tele de la que fue casa de mis abuelos, viendo al Tio Gamboín.

Me acuerdo de las mañana viendo “Blanco y Negro”, una serie que por supuesto estaba doblada al español en canal 5 y de apuntar en un papelito que tenía junto a mi, todos los juguetes que salían en los anuncios y que pediría para Navidad.

Me acuerdo de Don Gato y su Pandilla antes de que le hicieran película, de Los Picapiedra, los Supersónicos y las caricaturas de Looney Toons. Cada uno era presentado por el locutor de Canal 5 e interrumpido por el Servicio a la Comunidad en el que veíamos las fotos de los niños y adultos mayores que se habían perdido.

A las 9 de la noche, al anunciarse el noticiero, era el momento de dar las buenas noches y subir a dormir. A veces tocaba dormirse tarde, cuando el locutor de canal 5 anunciaba “Nuestro siguiente programa: Partidos Políticos”.

Cómo hemos cambiado… Hoy la tele no se rige por horarios, sino por el gusto del momento. Maria José quiere ver el mismo capítulo de Princesita Sofía una y otra vez, sin tener que esperar a que den las 4 de la tarde y ver si de casualidad toca el capítulo que quiere. Andrea quiere ver Transilvania 2 y está disponible siempre. Viva Netflix.

Mis hijas no ven anuncios si no aparecen en YouTube (y ya saben picar el botón de “Saltar Anuncio”) y los juguetes que piden son por videos de unboxing o porque los ven en las tiendas, pero no en la televisión.

Así han crecido ellas: en una nueva manera de tener la información al alcance de un dedito.

Y así es como nos hemos acostumbrado también nosotros… Ya las noticias llegan por Twitter o por alertas del celular; las series se ven por maratones y no hay que esperar a ver si Beverly Hills 90210 va a continuar la historia o la van a cortar y volver a empezar la temporada (oh, sacrílegos!).

Esos personajes con los que crecimos, ahora podemos compartirlos con nuestros hijos. Hoy puedo ver Toy Story una y otra vez con mis hijas, desde que Andy recibió a Buzz y casi sustituye a Woody, hasta que se va a la Universidad y los comparte con una nueva niña. Y veo a mis bebés crecer con sus propios gustos y evolucionar con los programas que van viendo y dejando de ver.

Antes veían a las Notas Musicales de BabyFirst, hoy bailan con Bo en Acción. Antes se reían con Harry el Conejito y ahora viven aventuras con Paw Patrol y juegan a ser Rapunzel.

Han crecido muchísimo y lo que más me gusta es ver cómo se siguen asombrando, descubriendo y experimentando. ¿La tele es buena o mala? Ninguna de las dos… la tele es un medio que bien utilizado, las ha llevado a aprender y encontrar otro camino para su imaginación.

netflixtv

Así ellas a los 7 meses, en control del control remoto…

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Y así hoy, celebrando el día del niño, con disfraces de sus programas favoritos

Este es un post que hace parte del Especial del Día del Niño de @BloguerasMX

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2 pensamientos en “Cómo hemos cambiado

  1. No sabía que se llamaban vídeos de unboxing. Madre mía lo que les entretiene eso. Ayer leí que youtube va a aumentar los anuncios que no se pueden pasar…

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