Cuando nos quedamos sin palabras

Hoy mis hijas, como muchas veces en sus cortas vidas, me dejaron sin palabras.

Se subieron a un escenario enfrente de un mar de papás y bailaron como unas estrellas en el festival de Family Day de su escuela.

Debe haber mucha gente que piense que esto es muy cursi… Y si, seguramente lo es. Pero el ver a mis pequeñitas haciendo gala de su alegría, de su entusiasmo y de sus pulmones, porque cantaron como nadie, literalmente me dejó muda y lo único que pude hacer, fue llorar de emoción.

Estas dos niñitas que hace tres años no sabían caminar ni hablar, hoy me cantaron “Mamá” de Timbiriche (golpe bajísimo al sentimiento de madre ochentera) con todas sus fuerzas. Me buscaron desde el escenario y me la cantaron a MI. No hace falta decir que cada palabra me iba haciendo brotar las lágrimas de emoción, de orgullo, de nostalgia… yo que sé.

Estos momentos tan sencillos, rodeada de la emoción de otras decenas de mamás, papás, abuelos, hermanos y familias que son los fans más entregados y fieles, son los que hacen que se llene de memorias la vida. Antes de empezar el show, mi papá y yo comentamos sobre aquella vez, hace unos 4 años, cuando fuimos a un festival muy similar, pero de mi sobrina… Yo iba con una panza de embarazo doble que no me impidió treparme a las gradas y gritar como una loca cuando mi pequeñita salió a bailar. Ese día comentamos: “¿te imaginas cuando sean las niñas las que estén bailando?”. Hoy fue ese día. Llegó rapidísimo.

lomas hill

Tuve la hermosa fortuna de poder vivirlo, de ver a mis hijas sanas, hermosas y felices, bailando y cantando. No solo eso, tuve la maravillosa bendición de tener a mi esposo junto a mi, llorando junto conmigo cuando sus bebés le cantaron Hoy tengo que decirte papá. Y mejor aún: pude vivirlo y compartirlo con mis papás y mis suegros… que hoy recordaron también aquellos días cuando eran ellos los papás y nosotros los hijos en el escenario. Ellos también sienten que este día llegó muy rápido.

Hoy pienso en todos los momentos que nos faltan por vivir con ellas y en las lágrimas de orgullo y emoción que aún hay por dejar salir.

Y aún más… ¿te imaginas cuando sean nuestras niñas las que vayan a ver a sus propios hijos bailar? Ojalá que Dios y la vida nos permitan estar con ellas y llorar de emoción con ellas, como mi mamá lloró hoy conmigo. Qué rico compartir esas lágrimas.

 

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Un pensamiento en “Cuando nos quedamos sin palabras

  1. Que hermosa historia! Que sigas cosechando mucha felicidad con tus hermosas gemelas! Yo tengo 13 semanas de embarazo gemelar y estoy super ansiosa de saber su sexo y sobre todo de tenerlos en su justo momento en mis brazos para unundarlos de Amor, Ternura y Protección. Gracias por compartir tu experiencia con nosotras! Éxitos! ♡

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