La Vida profesional después de ser mamá

En cada plática que tengo con mamás de “mi generación” hay la misma pregunta: ¿cómo poder conciliar las necesidades de mis hijos y mi familia, con un trabajo que sea satisfactorio y bien remunerado?

Claramente, no hay muchas respuestas a la mano; por lo menos yo aún no las encuentro.

A un año de mi salida del mundo laboral “formal”, he tenido muchas experiencias fuera de él, explorando las habilidades que tengo y que no había puesto en práctica. Más de 11 años trabajando siempre y teniendo claro lo que debía hacer cada día, teniendo mi agenda, mi cuaderno de pendientes y mi cheque cada quincena, hicieron que yo me instalara en esa “zona cómoda” de la que un 29 de abril me caí.

Desde que nacieron mis hijas, obviamente las prioridades en el trabajo cambiaron. Yo amaba mi trabajo, pero me vivía dividida entre los pendientes de la oficina, los pendientes de mi casa y querer pasar tiempo con las niñas. Pero la zona seguía siendo cómoda, porque la seguridad de un sueldo y de que mis hijas estaban felices y seguras con mi mamá, así lo hacían.

Ahora que han pasado los meses y han venido y se han ido muchas entrevistas, citas, reuniones, propuestas de trabajo formal y freelance, me doy cuenta de que la Zona Cómoda es una ilusión. Es muy, muy difícil equilibrar la vida laboral con la vida de mamá.

Alguna vez lo platiqué con mi esposo: las mujeres nos vemos orilladas a tomar decisiones que los hombres pocas veces tienen que plantearse siquiera. Por favor: esto no es un tema feminista. Es una realidad; en especial en México y los países de Latinoamérica. Es cierto que la situación económica hace que se requieran dos salarios para vivir y dar a los hijos lo que queremos darles, pero también es cierto que quienes tenemos que malabarear las opciones entre el trabajo y los hijos somos las mujeres. Es así hasta por nuestra propia naturaleza, o por lo menos a mi me pasa así, incluso teniendo un gran compañero y apoyo en mi esposo.

En estas decisiones que debemos tomar está el continuar creciendo como profesionales o criar (de manera personal)  a nuestra familia. Las condiciones de trabajo y las expectativas que hay de los cargos gerenciales y directivos en las empresas (que es a lo que yo aspiraría) son incompatibles con la crianza de los niños.

Así que hay que renunciar. O renuncias a estar presente en la crianza diaria de tus hijos, o renuncias a tener un cargo importante en una empresa. ¿Alguien ha pensado en que una Directora de Comunicación pudiera trabajar medio tiempo o desde su casa? No que yo sepa… Y me queda claro que esto ni siquiera es por capacidad (conozco a muchísimas personas que serían mil veces más productivas sin tener que pasar horas en el tráfico, por ejemplo), sino porque estos esquemas de trabajo no se adecuan a lo establecido hace muchos años: hay que estar en una oficina y trabajar hasta las 10 de la noche para demostrar tu “compromiso”.

¿Cuál es la siguiente opción? Trabajos de medios tiempo o freelance. Y hay que renunciar a un salario realmente justo, a prestaciones y remuneraciones atractivas. Porque el medio tiempo se paga por tiempo, no por resultados (aunque yo probablemente podría hacer el doble de lo que haría sentada en una oficina) y el freelance no paga por talento, sino como “externo”. Y entonces vuelves a lo mismo: necesitas trabajar para tener dinero y mantener a la familia; pero para tener suficiente, hay que dejar a la familia a cargo de alguien más.

Conozco una maravillosa mamá con una historia increíble de éxito en su negocio propio y que además comparte su descubrimiento con otras mamás en la misma situación. Un día la voy a entrevistar para contar aquí ese ejemplo. Yo de grande quiero ser como ella. Tengo que quitarme el miedo a emprender y encontrar qué es lo que me dará lo que necesito en tiempo para mis hijas, que son lo más importante, en satisfacción, que es lo que me hará tener éxito y en dinero, que para eso trabajamos todos.

Todavía no encuentro cuál es el camino que sigue la vida profesional después de ser mamá. Hay muchas anécdotas en este camino que ya iré relatando en otros posts. Lo que sé es que lo voy a resolver… ¡si es que antes no me como todas las uñas y me quedo pelona de nervios!

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6 pensamientos en “La Vida profesional después de ser mamá

  1. Hola Paola,

    No se porque te escribo pero estoy deseperada! Tengo un bebe de un year a quien amo con toda mi alma. Tambien soy doctora en ciencias biomedicas. Nunca me imagine que en este mundo que vivimos yo iba a tener q pelear para poder pasar tiempo con mi bebe. Estoy tan desilucionada, cuando tuve a mi bb ya a la semana me estaba preparando para defender la tesis y luego empece directo a trabajar :(. Mi esposo fue el que dejo de trabajar porque yo hacia mas dinero. La estabilidad financiera esta en mis manos solamente. Llego a la casa a cocinar, limpiar , lavar y a tratar de pasar tiempo con mi bb antes de que se duerma. Aveces solo quisiera renunciar y que mu esposo resolviera pero el nos dejaria morir de hambre. No quisiera que ninguna mujer pasara por lo que yo estoy pasando.

    • Hola Indhira,
      Muchas gracias por tu confianza y por compartir conmigo tu situación. Ante todo, yo creo que la pareja debe ser un equipo… ¿has intentado hablar con tu esposo y que lleguen a un acuerdo? Tal vez puedan buscar algo que les permita a los dos compartir el cuidado del bebé y de la casa, y al mismo tiempo, hacerse cargo los dos de los gastos… Es una idea; ojalá te sirva. Te mando un abrazo y espero de corazón que la situación llegue a una buena solución.

  2. Maravilloso… exactamente en ese lugar estoy yo también… con trillizos de 3 años y habiendo dejado el mundo corporativo para ser consultor… deberíamos unirnos para hacer algo juntas 🙂

  3. Me encantó todo lo que haz escrito. Me identifiqué totalmente. Mucho éxito en tu búsqueda, y que todas encontremos lo que deseamos 🙂

  4. Pues estáis en México como en España. Aquí la maternidad también conlleva una renuncia a la vida familiar o a la laboral en todos los casos. Luego hay gente que dice que es capaz de conciliar, pero no es cierto. Han renunciado igualmente,sólo que al dedicarle más tiempo a una de estas dos facetas, la que cada uno considere más importante, nos creemos que lo hemos logrado, pero es un engaño.

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