Los “terribles dos”: la Edad Bipolar

Cuando te conviertes en mamá y pasas tus días en una neblina que yo llamo el Día de la Marmota, no crees que este ir y venir de pañales, desvelos y biberones terminará jamás… Pero un día, abres os ojos y te das cuenta de que dormiste 6 horas (casi sin interrupciones) y oyes a lo lejos una vocecilla que te grita desde su cuna: “Mamaaaaaá! Ven por miiiií!”

El tiempo pasa como un suspiro y de pronto te ves en medio de lo que muchos papás hemos escuchado y a lo que le tememos: Los Terribles Dos Años. Como todo en la maternidad, por más que te cuenten y te platiquen lo que va a pasar contigo y tu hijo, nunca estás preparada para el cuento en vivo.

Si, nuevas mamás: los dos años SON terribles.

Los dos años marcan el inicio de una nueva etapa en la que nuestros bebés ya no son bebés, pero tampoco son niños grandes. Ellos descubren su propia independencia, sus nuevas habilidades y capacidades… y quieren ponerlo todo en práctica, muy a pesar de los miedos y angustias de nosotras, sus madres primerizas. Esta es la “primera adolescencia”

¿Te acuerdas cuando tenías trece años y ni tú te aguantabas? ¿Cuando querías jugar a las muñecas y al mismo tiempo sentarte en la mesa de los adultos a platicar? ¿Cuando no encontrabas realmente tu lugar en este mundo? Pues tener dos años es lo mismo, pero sin vocabulario suficiente para expresar lo que les está pasando. Ellos ya no quieren ser tratados como bebés (solo cuando les conviene) pero tampoco tienen las habilidades tan desarrolladas como para dejarlos ir solos por el mundo, así que aquí arranca la lucha entre ellos y nosotros, sus temerosos padres.

IMG_2306Mis hijas tienen 2 años y 7 meses. Desde que apagaron sus velitas de Minion el día que cumplieron dos años, se les activó un chip interno que decía: “ahora somos grandes y poderosas”. Hemos vivido los “terribles dos” al cuadrado, como todo lo demás… y yo he descubierto en este tiempo que esta es, sin más ni más, la Edad Bipolar.

A Maria José sí le gustó el arroz frito... Esa es su señal de "thumbs up"

A Maria José sí le gustó el arroz frito… Esa es su señal de “thumbs up”

Claro que cada una tiene su propia personalidad y su propia forma de expresar esta bipolaridad, pero las dos tiene algo en común: así como pueden pasar del amor y los besos a las peleas y jalones de pelo, pueden reir y llorar en un momento. Así como un día pueden comer la sopita felices de la vida y decir “mmmm… ¡delishioso!”, al día siguiente hacen arcadas y escupen la misma sopita. Y así como el lunes amanecen sonriéndole al mundo, el martes no quieren saludar a nadie.

 

Andrea (el Pato) en Liverpool. Casual.

Andrea (el Pato) en Liverpool. Casual.

Las dos deciden qué se quieren poner… y hay algunas cosas en las que cedo. Como si Andrea decide irse de bata de pato y María José se lleva su disfraz de Mujer Maravilla al super… por mí, estamos bien. ¿Cuándo si no a los dos años de edad puedes hacer eso sin importarte el mundo? Claro que si la decisión es salir sin zapatos y calcetines, tengo que intervenir… y aguantar las lágrimas y gritos, hasta que se distraen con el primer bache de la calle o cualquier cosa similar.

¿Las palabras y frases características en estos meses?

¡NO, MAMÁ! – comodín para cualquier tema en los que ellas consideren que Mamá se está entrometiendo demasiado.

YO SOLITA – útil para subir y bajar las escaleras, lavarse los dientes, quitarse la ropa, abrocharse el cinturón de su sillita alta, comer la sopa…

QUIERO – paletas, galletas, dulces, chocolates, Huevitos Kinder, muñecas, papas, el desayuno, comida o cena de papá y/o mamá, tomarse el café de mamá

NO QUIERO – lo que mamá decide que van a desayunar (y que un día antes comieron sin duda), cortarse las uñas, tomarse la leche, subirse al carrito del super, irse a dormir…

IMG_3359

Y así como hay días difíciles, de berrinches, gritos y llanto, también hay muchos, muchos días de un amor inexplicable que lo llena todo. Así como me he llevado muchos “No, mamá!“, también he recibido miles de besos, abrazos apretados, muchos “baila conmigo“, muchos “te amo, mami” y mucho amorcito en el corazón al verlas platicar y quererse entre ellas.

 

Cada día, como desde el primer día que las tuve en brazos, IMG_3361estoy aprendiendo con ellas. La primera vez que María José me dijo, subida en una resbaladilla de McDonald’s, “vete a comer, mamá!”, me sorprendió, me sacó la lágrima y me hizo darme cuenta que ya no tengo a mis bebés y que yo también tengo que aprender a ser mamá de dos niñas… y soltarlas, poco a poco, para dejarlas crecer, ser independientes y seguras. Ahí estaré, siempre, para que cuando volteen y me necesiten, me tengan cerca.

Anuncios

Me encantaría conocer tu opinión; deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s