Mis libros y yo…

Hay muy pocos momentos que yo disfrute más, que el poder recostarme y leer un libro.


tesorosRecuerdo que los libros han estado presentes en mi vida desde siempre. Teníamos dos libreros en el “cuarto de los juguetes”, llenos de libros como las enciclopedias de Disney (de lo que más me acuerdo es del libro de personajes de la historia y leer sobre Isabel I); la Serie de Babysitters Club (compartida con mi hermana) y muchísimos cuentos y novelas para niños. Una vez intenté acomodarlos y numerarlos (mi TOC se origina en el vientre materno, supongo…) y creo que nunca terminé.

No había mejor emoción que el día en que llegaba la lista de libros de la venta de Scholastic en la escuela… desde entonces me desesperaba la idea de no poderlos tener todos! Me acuerdo de Blubber, un libro de pasta azul, sobre una niña gordita a la que le hacen bullying en la escuela, que recuerdo hasta en dónde estaba guardado en la biblioteca de la primaria.

En sexto de primaria, yo terminaba los ejercicios (nerd como siempre), sacaba el libro que estuviera leyendo y me ponía a leer, balanceando la silla hacia atrás y con el pie en la mesa. Una vez, la miss de inglés iba a retomar la clase y me esperó a que terminara el párrafo, “para no interrumpirme”. ¡Hasta puso una nota de felicitación por mi amor a la lectura en mi boleta de calificaciones!

Yo no viajo sin un libro (o varios) en la bolsa. Tengo una relación especial con ellos y muchos me recuerdan a momentos específicos de mi vida, por saber en dónde estaba cuando los leí… Por ejemplo:

noticia-secuestroNoticia de un secuestro, ahora que hemos perdido a García Marquez; podría dibujar el salón de clases del Sierra Nevada y la  banca junto a la pared del lado izquierdo del salón en donde me sentaba a leerlo.

Mujercitas. La copia ya estaba desgastada de todas las veces que lo leí. Me acuerdo de estar en la sala de casa de mis papás, con los pies en el sillón.

Flores en el ático – me lo prestó mi mamá y la primera vez que lo leí fue en un viaje al lago de Zirahuén, en Michoacán. Estaba sentada en la orilla del lago y fue uno de los primeros libros que me hizo llorar.

La Isla de las tres sirenas – en Madrid. Préstamo de Nayeli, mi mejor amiga y siempre compañera de lectura. Lo conseguí de nuevo hace unos meses y aún estoy intentando retomarlo…

memoriasMemorias de una Geisha – Barcelona. Me acuerdo de ir sentada junto a la ventana del autobús en camino a la escuela, leyendo.

El Código DaVinci, Angeles y Demonios y La Fortaleza Digital de Dan Brown. Todos los leí en viajes a Huatulco, a donde viajaba cada año durante una semana, sola con mi mamá. Viajes irrepetibles, inolvidables y que extraño muchísimo. Algún día volverán.

Crepúsculo y Luna Nueva (si, los leí todos y soy fan, perdón!) en mi luna de miel; hubo 12 vuelos y muchas horas… es una delicia leer en el avión! En Bali había una biblioteca con sillones deliciosos, en donde mi nuevo esposo y yo pasamos algunas tardes de lluvia, leyendo.

Eclipse y Amanecer. Los leí en mi casa de recién casada y en aviones en camino a viajes de trabajo.

El niño con el pijama de rayas. Lo leí en un avión, pero no recuerdo a donde iba. Lloré como becerro 😦

Marley & Me. Se me terminaron los libros que llevaba para la luna de miel y éste lo compré en el aeropuerto de Bangkok, en camino a Camboya.Marley_&_Me_book_cover

Eat, Pray, Love – en mi casa, de recién casada. Nada como recordar mi luna de miel en Ubud, Bali y verlo descrito en el libro

Los hombres que no amaban a las mujeres – en Puerto Vallarta, en uno de muchos viajes que hicimos de recién casados. Pocas cosas hay que disfrute más que leer sentada en la playa, bajo la sombra.

La reina del Sur – en Puerto Vallarta. Estaba embarazada y no pude avanzar. Me distraía el movimiento de mis hijas bajo la panza y no tenía cerebro. Hasta la fecha, no lo terminé!

Dos o más. El primer libro de maternidad múltiple que leí, compartido por una hermosa amiga y sensei de la experiencia de ser mamá de gemelos. Lo leía cada tarde de mi incapacidad, a la hora de la comida.

sombraLa Sombra del Viento – en aviones de trabajo. Terminé el último capítulo en el estacionamiento de Avis, en el aeropuerto de Cancun, durante mis últimas vacaciones con mi esposo, hace 2 meses.

Hay muchísimos, muchísimos más libros que me han acompañado en momentos muy clave… Arráncame la Vida y Mal de Amores, de Angeles Mastretta, Eva Luna y La Casa de los Espíritus, de Isabel Allende, Como agua para Chocolate, de Laura Esquivel. Hay libros que podría leer mil veces y también hay los que sinceramente me han costado trabajo (como El Evangelio según Jesucristo, por ejemplo!)

 – Acabo de darme cuenta de que muchos de estos libros que aquí menciono, también fueron películas. Nunca será lo mismo y hay algunas que francamente, jamás debieron hacerse… –

Hace unos días estuve con mi esposo y mis hijas en el Remate de Libros del Auditorio Nacional. Es una sensación de “rush” el tener tantos libros al alcance… Lo que hice fue comprar libros para mis hijas. Conseguí dos libros que ilustran El Ratón Vaquero y La Patita, canciones de Cri Cri, un libro sobre un elefante y uno de la colección Mi primera Sopa de Libros, de Satoshi Kitamura, “Perro tiene Sed”, para (casi) completar la colección, porque ya tenemos a Pato y Ardilla. Solo nos falta Gato!

Amo ver cómo desde ahora, a mis hijas les llaman la atención los libros y deseo con todo mi corazón que crezcan con ese amor por la lectura, como lo tenemos su papá y yo. Deseo que siempre encuentren compañía en los libros y que éstos los acompañen durante sus vidas, como me han acompañado a mi.

 

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4 pensamientos en “Mis libros y yo…

  1. Yo como que no quiero leer más libros que hacen llorar, no sé pero estoy en una etapa de la vida que no quiero absorber sufrimiento. Prefiero los inspiradores. Oye y no tuviste el Quillet de los niños? una enciclopedia fantástica.

    • No lo tuve! O no lo recuerdo…
      Y si, hay épocas para cada tipo de libro… ahora yo estoy en la época de “leer Twitter a escondidas de mis hijas para que no me pidan el iPad”, por ejemplo. No hay mucho tiempo para más, jejeje
      Pero como me dijo mi terapeuta: Ya no lees, pero ahora escribes. I like! 🙂

  2. Entiendo tu amor por la lectura Pao. Yo soy una lectora empedernida! No solo me basta con libros, tengo la manía de leer envases, botellas, paquetes de comida, folletos, revistas….

    Lo más bonito de mi amor por los libros es que cada uno de ellos me ha dejado algo (hasta los malitos) y también me ayudan a recordar la época en la que estaba y en dónde.

    Q.e.p.d. Gabo, un grande.

    Beso guapa!

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