La historia de @MisGeminis Gemelos al Cuadrado!

Esta historia de dos pares de gemelos idénticos en cuatro años me emocionó muchísimo; mil gracias a Gema y a su familia por compartirmela y permitirme mostrarla al mundo con todas sus emociones, sus miedos y dudas y finalmente, con muchisimo amor y paciencia… Mis respetos a Gema por su entereza y por ser una heroína mamá múltiple doble!!

Besos, Gema y muchas gracias…

 

Paola me pidió ayuda en este post porque obviamente cuenta con una doble experiencia en el tema y me llena de orgullo que haya pensado en mí. Espero que os guste.

Menudo noticia, de pronto traes dos en la barriga. De sorpresas y emociones, inquietudes y dudas, todo cabe en ese momento en el que te enteras de que tu bebé no viene sólo, sino con compañía.

Nunca estás suficientemente preparada para recibir este shock. Decidimos quedarnos en estado para que venga un nuevo ser a nuestra vida, pero no elegimos ser madres de gemelos desde el principio, por lo menos si el embarazo es espontáneo.

Es algo maravilloso que no cambiaría por nada. En mi caso por ejemplo, tras un intento fallido que me dejó una profunda tristeza, la noticia fue agua de Mayo. Dos bebés, una felicidad inmensa, pero no exenta de peros.

La primera vez que recibimos la noticia de la doble maternidad nos acompañaba la abuela, que quedó fuera de la consulta de la ecografía. Tenía doce semanas de gestación y ya presumía de mi barriguita. No era envidia de las semanas de adelanto de mi cuñada, que estaba en estado como yo, al verla su tripita. Lo que yo percibía y sentía era cierto,  no eran imaginaciones.

Como habíamos pasado por el otro embarazo fallido me preguntó el doctor si ya me había hecho antes una eco. No pensé que lo dijera por este bebé, sino por el otro. “Sí, claro”,le respondí. Ahora entiendo, qué tonta, que lo decía por esa manía que tenemos de adelantarnos a los hechos antes de tiempo y hacernos una ecografía muy pronto sólo  por hacerla. Yo no me había hecho ninguna  extra, y menos privada, me conformaba con las que te procura la sanidad pública. Realmente era la primera en este embarazo.
“Pues entonces ya sabrás que llevas dos bebés…”

Aquello nos hizo pegar un respingo a los dos. Mi costillo frente a mí, mirando ojiplático el monitor donde ya había percibido algo extraño, cegado por la luminosidad de la pantalla, intentando contar lo que veía. “Sí, ¡Dos!”

“No, no lo sabía”, le dije. “Pues son gemelos, uno y dos”. Y se emocionó con el aparato entre mis piernas, buscando a los geminis, que andaban adormilados. “Mira, aquí hay uno” y girando el monitor me lo enseñó. No sé que se me pasó por la cabeza, ganas de llorar y gritar de alegría, porque siempre he soñado con tener gemelos. “Y éste de aquí, que es un dormilón, le vamos a despertar”, y me movió la barriga con la otra mano para que se hiciera notar. Y se movió.

Aquello tranquilizó al papi, que no estaba tranquilo viéndole dormir, quería notarlo en movimiento. El miedo está presente, por desgracia, durante todo el embarazo de gemelos.

Yo era un mar de nervios en esos momentos, me temblaba todo el cuerpo. Mi marido se restregaba los ojos incrédulo total, y yo en una nube pensando en el obstetra que había dudado si estaba embarazada. Menudo “zas en la boca” que le iba a dar con la foto.

La noticia no te deja indiferente, es una mezcla de sensaciones variadas. ¿Irá bien?¿Serán prematuros?¿Cómo me manejaré con ellos?¿Qué pasará con nuestra economía? Mucho miedo y mucha alegría, ganas de llorar y de reir al mismo tiempo.
Y creo que esa ambivalencia de emociones se veía en nuestro rostro cuando salimos de la consulta y se lo decíamos a la “súperabuela”. Las primeras horas son de inmensa felicidad que vas derramando por todos los lugares, apresurándote a llamar a todos para contarles qué alegría te embargaba y que Dios te había regalado algo tan hermoso y especial. Sí, era cierto que el embarazo de gemelos era algo muy nuevo para nosotros y nos asaltaron multitud de preguntas que necesitaban respuesta, pero la ilusión te ayuda en el camino.

Cuando los mayores nacieron me dijeron que me andara con cuidado porque podia repetir. No pensé que fuera en serio, porque eran gemelos idénticos, pero cuatro años después fuimos a por la niña.

Y en este caso la noticia llegó mucho antes, con el abuelo fuera de la consulta, que acompañaba a mi esposo por una urgencia, ya que tuve un sangrado. La noticia me pilló sola ante el peligro, rodeada de residentes e ignorada al mismo tiempo. De nuevo con las piernas abiertas y urgando entre ellas con el ecógrafo, hablaban con toda naturalidad de que se veían dos bebés, con un saco y una placenta (monocorial-monoamniótico). Aquello fue muy fuerte, de mis ojos cayeron lágrimas que mostraban ciertamente esa ambivalencia y confusión. Sentí mucho miedo, pavor, no me lo esperaba, no esperaba esa noticia así de fría.
“¿Qué te pasa, es que no los quieres?” Claro, aquello me hizo llorar más, “Pues claro que los quiero, pero es que ¡ya tengo otro par de gemelos!”

Así que de repente me encontré sola de verdad, con cinco residentes mirándome a cuadros, sin tiempo a pensar qué demonios pasaba por su cabeza. Un caso interesante, raro, o hermoso.
Me atendieron emocionalmente, menos mal, y me ayudaron a vestirme, haciéndome las recomendaciones adecuadas a la urgencia que tuve, y me dejaron marchar, nada más. No sé si les dio vergüenza acompañarme por no montar el circo, pero esperaron hasta que yo les dijera a mi marido y a mi padre,  con voz temblorosa y ante el “¿qué, qué pasa?! Habla!” “¡Pues que son gemelos, de nuevo!”

Se hizo el silencio, con unas caras que eran un poema. Todo lo decían esos rostros, “¿Y ahora qué”. ¿Pues qué iba a hacer? Darle gracias a Dios de nuevo,  porque desde luego repetir con el doblete es cosa rarísima con gemelos idénticos, y eso quería significar algo: que era especial.

La noticia esta vez no fue tan alegre. Para nosotros fue como una jarra de agua fría, porque esta vez si teníamos consciencia plena de lo que era una gestación de múltiples y lo que significaba. Lo pasamos mal durante el primero. El miedo y la duda fue un sentimiento generalizado, sobre todo en el primer trimestre que es el más delicado y yo de reposo. La familia no se lo tomó bien, y eso hacía que nosotros como papis no aceptáramos esa bendición como se merecía. Mi marido, más que yo, temía que algo saliera mal y que pagáramos la osadía de seguir el viaje. Los mayores necesitaban de mí y yo estaba en reposo, en un estado de mareo continuado. Me sentía alegre y feliz por el don, pero el miedo y la falta de apoyo claro por parte de la familia, que veía aquello como una locura, no me dejaban disfrutar.

El momento de salir de la cama y retomar la actividad, ver las nuevas ecografias y confirmar que los bebés seguían conmigo, fuertes y sanos nos regaló el punto que nos faltaba. Y sabiendo a dónde caminábamos todo empezó a rodar en positivo. La noticia se aceptó y aquello nos llenó de tranquilidad.

Ibamos a ser papás de gemelos otra vez: Gemelos Al Cuadrado.

 

 

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Un pensamiento en “La historia de @MisGeminis Gemelos al Cuadrado!

  1. ¡Impresionante! Dios derrama múltiples bendiciones sobre tí y tu marido, que fortaleza, que valientes y cuántos miedos a superar, imagino que tu hogar está lleno de risas, llantos y momentos únicos.
    La reacción inicial de tu familia se transformará con el paso del tiempo, y tus pequeños te harán conocer todas las facetas del amor. ¡Felicidades!

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