¿Tu te crees todo lo que lees en internet?

Esta vez me quito un poco el sombrero de mamá y me pongo el de Comunicóloga para hablar de un tema que constantemente me llama la atención, me preocupa y en muchas ocasiones me enoja mucho.

Con la llegada de medios de comunicación más rápidos como el internet y la posibilidad de compartir información de manera inmediata con las redes sociales, actualmente estamos viviendo dentro de un torbellino de información, que en muchos casos no es verídica, pero se presenta como tal.

Por mi línea de trabajo, estoy en constante contacto con correos electrónicos que difunden datos falsos, disfrazándolos de verdades bajo la aseveración de “estudios recientes demuestran…” y otros más relajados que simplemente aseguran que “le pasó al amigo de un amigo”. Y así se hacen los chismes, como dice el dicho popular.

Esta información que llega todos los días a nuestras manos en forma de correos electrónicos, tweets, blogs y posts en Facebook, es rápidamente compartida sin un análisis previo de qué es lo que estamos compartiendo. Y esto puede ir desde una noticia sobre una celebridad, un dato sobre alguna empresa o la solicitud de ayuda para un niño en peligro, por ejemplo.

Hace algunas semanas eliminé de mis contactos en Facebook a una persona que subía dos o tres notas de este estilo al día. Chismes baratos y noticias amarillistas que llegaron al punto de ofenderme. ¿Qué necesidad de llenarme la cabeza de porquería y de mentiras? ¿Qué ganancia hay en publicar este tipo de cosas?

Por la naturaleza humana, tendemos a creer las peores noticias y entrar al círculo vicioso de alarmismo o en un simple caso de morbo que nos lleva a dar “like”, “retweet” o “send” a notas, comentarios o historias cuya veracidad desconocemos, pero que tienen detalles escabrosos y gráficos, ya sea sobre la vida privada de alguna estrella de cine, las prácticas desleales de alguna multinacional o algún niño que se robaron de brazos de su madre.

Todos los días hay comentarios en redes sociales e incluso notas en periódicos “serios” y en portales de internet, con informaciones erróneas que se riegan como el agua y que afectan en gran manera la percepción del público, tratando de ganar atención, o cualquiera que sea su “razón” para publicar mentiras.

La semana pasada, por ejemplo, se difundió la “noticia” de que un niño había sido robado en un restaurante de servicio rápido de Guadalajara. Hubo tweets, comentarios en Facebook y noticias en periódicos en línea al respecto, pidiendo ayuda para encontrarlo y recomendando precauciones con los niños en “estos” lugares. Todo era completamente falso y al pedir más información a los tuiteros que lo publicaron, se limitaron a responder que “una amiga lo había posteado” y ellos únicamente lo difundieron.

Me pregunto cuántas veces hemos compartido información con nuestros contactos, sin estar seguros de que lo que estamos enviando es cierto, a quién afecta y de qué fuente procede. Las repercusiones pueden llegar a ser graves para las personas involucradas, para las corporaciones y las marcas.

Es importante hacer conciencia de la responsabilidad que tenemos al contar con un medio de comunicación en las manos y detenernos a pensar si la información de ese tweet, esa página de Facebook o ese correo que estoy por reenviar, es real, viene de una fuente verídica y confiable. ¿Lo que le mando a mis amigos y a mi familia es constructivo o un chisme sin fundamento? Y finalmente, ¿mis opiniones las formo con datos reales o con lo que dice un mail anónimo o lo que le pasó al “amigo de un amigo”?

¿Has tenido alguna experiencia con información errónea que se difunde en la web? ¿Alguna vez has investigado a profundidad algún tema controversial que hayas recibido por este medio?

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4 pensamientos en “¿Tu te crees todo lo que lees en internet?

  1. Sí, hay muchas cosas del internet que seguramente van a ir delimitándose con el tiempo, y uno tiene que educarse también como lector y aprender a sospechar de la información que consume porque el bombardeo de información es constante.

  2. Yo trato de no creérmelo todo pero a veces hay cosas que consiguen asustarme. Recientemente leí sobre los peligros del colecho o de la lactancia materna, cuando todos entendemos que son beneficiosos. Y durante los primeros meses del embarazo viví atemorizada al leer que debido a mis pocos síntomas eso podía indicar un nivel bajo de la hormona del embarazo, que podría suponer un mayor riesgo de aborto… ¡No nos lo podemos creer todo si queremos vivir tranquilas!

  3. Genial post…y es que hay mucha gente que no verifica la fuente de información….. Omque tiene un extraño tic en el dedo que todo le gusta o RT……

    Y es que no se si la gente se ha parado a pensar que la co,unicación 2.0 es rápida como el rayo y destructiva si no es real…… Reputación on line, chismes, dices y diretes….

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