Nos reconocimos!

Una de las muchas cosas especiales de tener gemelas es verlas crecer juntas. Desde el primer momento en el que supimos que estábamos esperando dos bebés, me he maravillado con verlas compartirlo, literalmente, todo.

Le preguntamos mil veces a la doctora y al técnico del ultrasonido si ellas se sentían la una a la otra, si sabían que había alguien más ahí… Por supuesto no son conscientes de esto, pero seguramente alguna sensación habrá tenido Andrea cuando en las últimas semanas de gestación, Maria José estuvo sentada sobre su cabeza, no?

Una vez que nacieron y empezaron a crecer, aunque ellas hacían contacto visual perfecto conmigo y con su papá y aunque veían fijamente algunos juguetes, entre ellas no se veían. Las puse mil veces juntas, les volteaba las cabecitas de lado para que se vieran… y nada.

Y un día, mientras las teníamos cargadas a las dos, de pronto María José se le quedó viendo a Andrea… y se sonrió! Fue un segundo y por supuesto fue más mi deseo de que se vieran que otra cosa, pero fue increíble. Conforme pasaban los días y las semanas, se veían de pronto un poco más y si las acostábamos cerca, se daban la mano. Entonces, la semana pasada tomamos en video el momento justo en el que las dos voltearon a verse y las dos sonrieron y se “platicaron” por dos segunditos antes de cada una voltearse para el otro lado…Image

https://www.youtube.com/watch?v=Z59HosKcJe8

Me quedé pasmada y sin palabras. No pude ni llorar porque se me cerró la garganta y no pude reaccionar más. Y desde ese día las bebés se siguen viendo por momentos, se sonríen, platican y se vuelven a voltear. Y yo me imagino la vida que van a vivir juntas y todos los momentos que van a compartir tan de cerca. Me da mucha ilusión pensar que nunca se van a sentir solas porque ahí está su hermana junto a ellas, que van a vivir una complicidad hermosa y que siempre se tendrán la una a la otra.

Una hermana es tu primera amiga, con quien puedes jugar a las muñecas, a la escuelita, aprender a patinar y a andar en bici. A veces es de quien puedes abusar un poco si juegas a las princesas y ella es la madrastra… Es con quien puedes platicar en susurros en la noche y con la que puedes compartir ropa… y después es con quien te peleas por esa misma ropa. Tu hermana es confidente, cómplice, compañía y no importa qué tan iguales o diferentes sean una de la otra o si a veces pelean, porque lo que prevalece es el amor. Al menos, esa es mi experiencia.

Yo viví la bendición de tener una hermana espectacular y sé todo lo que significa… Qué alegría que mis bebés tengan esa misma experiencia. Y que desde ahora, tan chiquititas, empiecen a reconocerse.

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4 pensamientos en “Nos reconocimos!

    • Así es! Una pasada..! Doble trabajo, doble desvelada, pero también doble amor y ternura y alegría de verlas crecer juntas 🙂
      Gracias por visitarme por aquí y compartir esta experiencia!

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