Mi vida es un Deja Vu

La pregunta más común que recibo cada vez que propios o extraños me ven con la carriola doble o saben que tengo gemelas es: “¿Son gemelas? ¿Cómo le haces?”.

La respuesta más común que doy es : “No sé.”

Desde que me acuerdo, yo siempre supe que quería ser mamá… y siempre dije que sería genial tener gemelos. De hecho, decía que “si pudiera escoger, me gustaría tener un niño y después unas gemelas.” Mi idea era que si nunca habías tenido un bebé y de pronto tenías dos, no sabrías que hacer. Y tenía razón.

Lo que no sabía era que de todas maneras no iba a saber qué hacer, pero en este caso, yo no tengo punto de comparación sobre lo que es cuidar a un solo bebé. Siempre he tenido dos, he dado doble biberón, cambiado dos pañales… Cualquier mamá de un bebé sabe que la responsabilidad de cuidar a un ser humano pequeñito que es totalmente dependiente de ti, es física, emocional, económica y mentalmente muy demandante. Eso, multiplícalo por dos y súmale el número que pensaste. La palabra que se me ocurre sobre lo que se siente tener gemelos es: AGOTADOR.

En alguna ocasión, a las 4 de la mañana, dando un biberón a alguna de mis hijas (ya no recuerdo a cuál), pensé claramente que tener un solo bebé debe ser increíble. Cuando uno termina de dar el biberón y el bebé se duerme, por más que se tarde en las dos actividades, ya terminó!

Por favor, no se entienda con esto que menosprecio en ninguna medida el trabajo y esfuerzo de las mamás con un bebé… Todas las mamás son mis heroínas máximas. Pero piensen al terminar de dar la mamila de las 3 de la mañana, sacar el aire, cambiar el pañal, limpiar la leche que la criatura regresó al sacar el dichoso aire y arrullarlo para dormirlo, acuestan al precioso bebé y a los cinco minutos se despierta el otro y hay que hacerlo todo de nuevo. Como dije: AGOTADOR.

Y esto es en el mejor de los casos, porque hay momentos en los que si, se despiertan juntas, lloran juntas y quieren que las carguen y les den de comer en ese momento. Ninguna de las dos es consciente de que hay otra como ellas que también quiere que le cambien el pañal y le den de comer.

Mis pobres bebés aguantaron varias sesiones de sangoloteo cuando su primeriza madre trataba de cargarlas juntas a las 4 de la mañana para darles de comer al mismo tiempo. Mi estrés se potencializaba junto con sus quejidos y llanto… así que siempre preferí que se despertara una después de la otra. Aunque pasaba más tiempo despierta, podía darles de comer con calma y disfrutar a cada una.

Tener gemelas te obliga a organizarte y a volverte un poco inmune al llanto. Y si, a veces lloran juntas, pero mi lema es: “En esta casa, vamos por turnos”. Gracias a Dios, a la genética y a mis papás, yo soy de una intensidad bárbara en eso del orden, así que ya tengo establecida la rutina del lavado, esterilizado y llenado de mamilas; contamos con la bonita libreta para saber a qué hora comió quién, si le cambiamos el pañal, si ya tomó su medicina… Las primeras semanas dábamos 12 biberones por día, cambiábamos aproximadamente 14 pañales diarios y dormíamos 2 horas en promedio por noche.  A la fecha, la pañalera tiene 6 biberones en todo momento, millones de trapitos, pañales, mordederas y sonajas. Las niñas salen diario a casa de sus abuelos para pasar el día mientras yo trabajo, llevando consigo dos cambios completos de ropa y tienen más cobijas de las que yo he tenido en mi vida adulta.

Es así que mi vida se convirtió en un deja vu. Cuando acuesto a una a dormir, se despierta la otra y hay que volverla a arrullar. Cuando termino de dar un biberón, doy otro. Cuando termina un baño, se rellena la tina y viene otro. Cuando termino de cambiar un pañal y abrochar los 512,700 botones del mameluco, cambio otro pañal y abrocho otros 512,700 botones de un mameluco igual. Y si, las visto igual… mientras tengan edad para que yo decida cómo se visten, amo cómo se ven divinas con el mismo outfit o el mismo vestido con diferente color. Eso, hasta que una escupe o se moja y hay que cambiarla… y hasta ahí llega el conjunto.

Es verdad que al tener más de un bebé, uno tiende a verlos como una unidad: son “las niñas” a las que hay que cambiar, dar de comer, arrullar… Pero Andrea y María José son tan distintas, tan especiales y únicas, que cada una tiene ya su rutina, sus espacios y su personalidad. Aún con el mismo vestido, se ven totalmente diferentes.

Las dos son hijas del sangoloteo y entre más luz y movimiento haya, más rápido se duermen. Pero Andrea se arrulla con chupón; María José lo odió desde el día uno y prefiere una app con el ruido de la secadora de ropa que le ponemos literalmente junto a la oreja y calma cualquier inquietud. Andrea mide más, pero pesa menos. María José tarda cinco minutos en despertarse completamente antes de regalarnos la mejor sonrisa del mundo; Andrea se despierta con ojo hinchado y se estira como si no hubiera un mañana (como su madre). Las dos odian las sillas del coche, pero es Andrea la que llora como drama queen hasta que se queda dormida en el primer bache.

Cada una llora diferente, sonríe diferente e incluso sus miradas son distintas. No puedo esperar a ver en quién se va a convertir cada una y cómo van a crecer juntas, siempre acompañadas, pero cada una con su propio punto de vista.

Alguna vez leí que para cuidar gemelos son necesarias 30 horas diarias. Dios es tan grande, que al mandarnos a María José y Andrea, nos mandó también un multiplicador de tiempo y en nuestra familia, siempre hay cinco minutos para sentarnos con ellas a jugar, tomarles fotos,  que nos “platiquen” como les fue en el día y para verlas dormir y seguir maravillándonos con lo bonitas que son.

Es agotador tener gemelas y no sé cómo le hago con las dos, pero ellas mismas son la mejor recompensa al cansancio en la noche y las que me renuevan las fuerzas en la mañana.

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6 pensamientos en “Mi vida es un Deja Vu

  1. Yo tengo cuates de 5 meses! Me encanta tu blog ! Dan doble lata, doble llanto, pero también dan doble felicidad!

    • Maria Jose (tocaya de mi bebé, que lindo nombre!), mil gracias por leerme! Tu me entiendes… doble trabajo y doble bendición! Diosito nos mandó esta misión especial y lo hace solo con las que podemos y somos especiales 😉 Mucha suerte y aquí seguimos, contando las anécdotas…

  2. No, de verdad que no me lo explico si con un recién nacido una no puede ni con su alma no sé de verdad cómo le haces con dos. Pero mira una mujer que conozco tuvo trillizas de la edad de mi hija mayor, en su momento yo decía, esa mujer debe estar a punto del desamayo si yo con una me hago bolas… Hoy casi 10 años después es lindo ver a las tres niñas felices jugando juntas y hasta cuidando a otra hermanita de 1 año 🙂 felicidades por el esfuerzo vale la pena!

    • Mil gracias por tu comentario, Norma! Sobre todo, gracias porque debido a tu tweet, cambié la plataforma a WordPress y ahora tengo oportunidad de recibir estas retroalimentaciones.
      Que te digo? Estoy segura que Dios manda estas bendiciones y yo me siento muy afortunada de tener esta vida tan especial y a dos angelitos que me llenan los días de cansancio, pero también de alegría… Así que bienvenida la doble ojera!
      Gracias por compartir esta experiencia conmigo 🙂

  3. mi jose mari también es hijo del sangoloteo!! y yo fan del mismo, aunque no faltan los críticas al respecto

    • Cada mamá sabe lo que es mejor para su bebé, Mon! Gracias por ser el primer comment en mi blog y por estar tan presente en esta nueva aventura… Besos!

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