¿Cuándo se convierte uno en “esa” mamá?

Hoy cumplo 114 días de haberme convertido en mamá de Andrea y María José. Sinceramente, tengo muchos sentimientos encontrados sobre este tiempo: se me ha pasado muy rápido y al mismo tiempo siento que fue hace una eternidad que dejé de dormir…

En todos estos días, constantemente me he encontrado con nuevos retos, nuevas cosas que he tenido que aprender a hacer, a sentir, a intuir… Y en muchas ocasiones me he preguntado: ¿en qué momento se convierte uno en “esa” mamá como de anuncio? O mejor aún, como la mía!

“Mamá” es una palabra que evoca una serie inmensa de sentimientos e ideas preconcebidas. Obviamente hay mamás que sus hijos quisieran olvidar, pero en general, las mamás son seres etéreos, heroínas de fantasía, omnipresentes y sobre todo, omnipotentes que lo saben, lo resuelven y lo pueden todo.

Yo tengo a la mejor de todas las mamás del mundo. Mi mamá sabe cosas que nadie más sabe, hace cosas que nadie hubiera podido imaginar y tiene el poder de estar presente en todos los momentos, con la palabra exacta y el abrazo prefecto para cada situación.

Mi mamá, por ejemplo, cocina espectacularmente bien. Y no solo la sopita de fideos (hecha desde cero, no de bolsita, eh?) y las albóndigas que son favoritas de todos en la familia… Mi mamá hace pozole y chiles en nogada en septiembre, hace pavo, romeritos y bacalao en diciembre, hace pasteles decorados en los cumpleaños y es la creadora de las mejores papas gratinadas de este mundo.

Sabe, por supuesto, dejar la casa rechinando de limpia, la ropa impecable y es más confiable que cualquier etiqueta de instrucciones de lavado. Conoce todos los productos del mercado para desmanchar, abrillantar, pulir, limpiar…  De niñas nos cosió a mano disfraces de todos los personajes imaginables, nos maquilló como profesional en cada Halloween, festival escolar, día del niño e hizo flores de papel para los triciclos en todas las fiestas de la primavera. Además, en su otra vida fue taxista y en esta ocasión reencarnó con un GPS integrado. Sabe llegar a lugares que nadie se imagina, da instrucciones precisas de cómo llegar a rincones recónditos de la ciudad y encuentra atajos para ir a lugares que ni conoce!

Además de todo eso, es una profesional ejemplar, eligió el trabajo con el que puede explotar sus mejores capacidades (escuchar y hablar) y al mismo tiempo, ayudar a mucha gente, con ese corazón que es el más grande que conozco.

Todo esto yo ya lo sabía desde niña, pero ahora me doy cuenta cada vez más de sus poderes, porque cuando las mamás se convierten en abuelas, sus capacidades se potencializan infinitamente. Fue mi mamá la que hizo a mano los moños para cada invitada del baby shower que ella me organizó y la que cosió bolsitas de lentejas con las mangas de una playera, para calmarles el cólico a mis hijas…

Entonces: ¿cuándo y cómo es que yo me convertiré en la mamá a la que mis hijas podrán acudir con confianza ciega?

No hay afirmación que dé más confianza que: “le voy a preguntar a mi mamá”; uno nunca está más seguro que cuando sabe que ella estará presente… en especial ahora con dos bebés nuevecitas. Como me dijo una amiga: “Si las cuida tu mamá, ¡están mejor cuidadas que contigo!” ¡Tiene toda la razón! Ella sabe cómo envolverlas para dormir, si tienen frío o calor, por qué tienen cólico, cómo aliviarlo, si ya comieron suficiente o les falta una onza más. ¿Dónde lo aprendió?

Yo me defiendo en la cocina, pero nuuunca como mi mamá! (Mi sopa de fideos si es de bolsita) Y ni qué decir del desmanchado de telas varias… ¿Cuándo y dónde aprende uno a hacer disfraces de brujita, reno o pastorcito? ¿Cómo se hacen las flores de papel maché para el triciclo? ¿Cómo llego al mercado en donde venden los ingredientes del pozole? ¿¿Cómo se prepara el pozole?? Y, más importante aún, ¿cómo es que uno aprende todas las respuestas a todas las preguntas de los hijos chiquitos y grandes?

Lo único que se me ocurre para resolver estas dudas es: le voy a preguntar a mi mamá.

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3 pensamientos en “¿Cuándo se convierte uno en “esa” mamá?

  1. Me senti muy identificada… pero ahora que mi hija se acerca al segundo cumpleaños me estoy empezando a reconocer como una super mama en potencia. Seguro que te va a pasar lo mismo. Y SEGURO que cuando tus hijas sean mamas te van a preguntar todo a vos, y vas a tener las respuestas, porque aunque te parezca que no, aprendiste de la mejor!

  2. Que gusto me da que te apoyen tanto, es que de verdad, las mamas de antes no eran mamas, eran súper mamas! ojala yo sea por lo menos la mitad de lo que es la mía, y no sabes cómo la extraño ahora en esta etapa que soy nueva mamá, es que tantas dudas que uno tiene al respecto de la crianza de un hijo, que quien mas para darte un buen consejo, la mía esta en Colombia, y me siento muy triste de que no vea crecer el nieto de su única hija, tiene mas hijos, pero varones, porque aunque mi suegra me ayude muchísimo, nunca va ser lo mismo. Te mando un abrazo y aprovecha al 100% a tu mami.

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